Narrativas de vida de personas de las disidencias sexogenéricas migrantes. Una posibilidad metodológica para conocimientos situados

I. Introducción 8 lineal, por supuesto, ni espacial ni temporalmente. En esas trayectorias, nos preocuparon en especial las violencias resultantes de las formas de dominación que se generan en diversas relaciones de poder y dispositivos sexo-género (Butler, 2007), en sus articulaciones con desigualdades como las de clase, género, etno-raciales y nacionales. Lionel Cantú (2009), un autor referente para el campo de estudios en el que se inscribe este trabajo, propuso una idea fundamental en el horizonte de esta línea de investigación: que la sexualidad es un eje que da forma y organiza los procesos migratorios y la incorporación de migrantes a la formación social de destino. La afirmación es doblemente relevante: por un lado, porque orienta el camino que permite relevar que la identidad de género y la orientación sexual operan como un eje de jerarquización y de generación de desigualdad en los procesos migratorios. Pero también porque, en alguna forma, permite relevar la dimensión erótica del cuerpomigrante, en un ámbito de estudios en el que en general ha primado una mirada des-corporizada (Parrini et al ., s. f.) y desexualizada de los migrantes y de los procesos migratorios, en buena medida por la sobredeterminación del migrante como mano de obra, que ha dominado por mucho tiempo en este campo de estudios 2 . Los recortes temáticos construidos desde el campo de las migraciones y los géneros también han contribuido a dificultar la tematización de la sexualidad; como sostiene Luibheid (2004), han operado a partir de un “triple borramiento”, en la medida que han tendido a ligar la sexualidad exclusivamente con el género, y el género casi exclusivamente con la mujer, lo que ha terminado significando que sólo las mujeres tienen sexualidad, que la sexualidad es género, y que género o sexualidad son normativamente heterosexuales. De todos modos, como ha observado Manalansan, el borramiento de la sexualidad, el cuerpo y el placer también ha operado para las personas migrantes heterosexuales (Manalansan IV, 2006). En efecto, cuando la sexualidad se ha abordado 2 También en la primera etapa de los estudios sobre migraciones y géneros, en la medida que procuraron conjurar la figura de la mujer como acompañante en los procesos migratorios (Ariza, 2000).

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