Gobernanza de plataformas digitales en Chile: antecedentes y recomendaciones desde la evidencia

los discursos de odio, mediante la moderación y curaduría de contenidos restringibles conforme al derecho internacional y los derechos humanos, resguardando siempre la libertad de expresión y la transparencia (UNES- CO, 2023, p. 62). Con esto, UNESCO recoge un cambio relevante en la discusión pública: el paso desde una mirada optimista sobre el potencial democratizador de plataformas como Twitter -hoy X-, visible en procesos como la Prima- vera Árabe o el movimiento estudiantil chileno de 2011, hacia una visión más crítica tras casos como Cambridge Analytica en 2016, empresa de marketing asociada al uso de datos de usuarios de Facebook con fines de intervención política (Cadwalladr & Graham-Harrison, 2018; Kang & Frenkel, 2018; Rosenberg et al., 2018). Este giro cuestionó la promesa de horizontalidad, imparcialidad y neutralidad de las plataformas, mostran- do su capacidad para producir distorsiones en la esfera pública. En la misma línea, O’Neil (2016) cuestionó la supuesta neutralidad de las tecnologías y de los algoritmos, mostrando cómo el procesamiento masi- vo de datos puede perjudicar a grupos vulnerables, amplificar sesgos de género o raciales y profundizar desigualdades en ámbitos como seguros, publicidad o educación. Su crítica apunta, además, a la opacidad y débil regulación de estas tecnologías. Desde entonces, el debate ha transitado “del ciberentusiasmo a la tecnopreocupación” (Innerarity, 2020, p. 92). Las plataformas digitales han impactado fuertemente en el funciona- miento de las democracias actuales al modificar las condiciones en que la sociedad civil se expresa, se organiza y debate en la esfera pública. Desde la teoría democrática, la sociedad civil puede entenderse como un espa- cio intermedio entre el Estado, el mercado y la vida privada, donde per- sonas y grupos organizados buscan proteger o ampliar intereses, valores e identidades de manera autónoma (Bobbio, 2015; Cohen & Arato, 2000). En el entorno digital, este espacio se ve reconfigurado por plataformas que median la visibilidad, circulación y jerarquización de los contenidos. Desde la década de 1990, la sociedad civil ha sido entendida como un ám- bito de control democrático orientado por intereses públicos y no solo par- ticulares (Cohen & Arato, 2000). Esta comprensión dialoga con la noción ha- bermasiana de esfera pública, entendida como un espacio de deliberación racional donde distintas opiniones pueden confrontarse en condiciones de igualdad, de modo que la legitimidad de las normas derive de razones pú- blicamente justificables y no solo de preferencias estratégicas individuales (Habermas, 1981). En ese sentido, la sociedad civil aparece como una me- diación clave entre lo particular y lo político (Fuentes & Heiss, 2006). 19 18 POLICY PAPER N°10 / SERIE COMUNICACIONES

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