Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

101 A ntropología lingüística : bordes …/ Cristián Lagos Fernández y la visión de mundo –la cultura– de las comunidades que las hablaban. Esto también fraguó en su actividad un sello que no podía ser otro que el etnográfi- co, pues, como buen antropólogo, entendió que los datos deben ser buscados y registrados en el espacio de la comunidad –más que en los “hablantes” como entes abstractos– y en la cotidianeidad, más que en entrevistas o encuestas ge- neradas de modo artificial, pues ese es el espacio de asiento de la cultura, la sociedad y la comunicación humana. Esta convicción lo llevó a desarrollar un riquísimo trabajo de campo en contextos etnográficos con diversas comunida- des lingüísticas indígenas: pehuenches en alto Biobío, huilliches en San Juan de la Costa, likan antai (atacameñas) en San Pedro de Atacama y Rapa Nui en la isla del mismo nombre, en una época en que nadie o muy pocos lo hacían, sobre todo en el ámbito de la Lingüística nacional. Teniendo en cuenta lo anterior, en el presente artículo pretendemos presen- tar el alcance y campo de este ámbito disciplinario –la Antropología lingüísti- ca– que don Gilberto ha desarrollado y promovido a lo largo de su trayectoria, reflexionar acerca de sus bordes y límites en su relación con la Lingüística y la Antropología, así como también destacar su pertinencia y aporte para el análi- sis e intervención sobre la realidad multilingüe e intercultural, local y global. 1. ANTROPOLOGÍAY LINGÜÍSTICA: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS La Antropología y la Lingüística surgieron en la tradición europea –inglesa, francesa, alemana– de la segunda mitad del siglo xix , como parte de un pro- yecto intelectual compartido con las demás Ciencias Sociales (Psicología y Sociología), todas disciplinas que estaban dando sus primeros pasos tras ha- ber sido siempre encasilladas y desdeñadas como “Ciencias del espíritu” (las giestwissenchaft de W. Dilthey), consideradas como “subjetivas” en oposi- ción a las ciencias “objetivas”, las Ciencias Naturales (Cohen 2013, Maldo- nado 2019). Así, ambas –Lingüística y Antropología– compartían con todas las Ciencias Sociales el afán de legitimarse como Ciencia frente al canon po- sitivista que la Ciencia clásica –cuyo modelo era la Física newtoniana– había establecido. Ello motivó su orientación empírica inicial (aunque basada en do- cumentos más que en el registro de primera mano de las lenguas naturales y de la cultura humana) y su inspiración en la analogía organicista para entender sus respectivos objetos de estudio como si fueran seres vivos, organismos. Por tal razón, ambas disciplinas iniciaron su actividad adoptando el enfoque que, desde mediados del siglo xix en Europa, era el paradigma hegemónico para entender fenómenos tanto orgánicos como sociales: el evolucionismo. Una teoría surgida en el ámbito de la Biología (Brink et al., 2017), a partir de los postulados de Darwin y de Wallace, que se tornó en clave para entender tanto al fenómeno lingüístico como al cultural. Esta primera fase, evolucionista , sen-

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