Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

75 S obre el posible marcador de evidencialidad …/ Felipe Hasler et al. reinterpretación de es que como un marcador discursivo introductor de cláusula o enunciado. Este proceso fue concomitante con una creciente (inter)subjetivi- zación en virtud de la cual la construcción empezó a comunicar interpretacio- nes y opiniones del hablante que debían ser inferidas por el interlocutor; la partícula, consecuentemente, pasó a ser un desencadenante de la inferencia. La interpretación del hablante, por otra parte, puede tener por objeto ya la proposición que comunica una oración o un segmento textual anterior, un acto de habla o incluso algún aspecto de la situación comunicativa, como se obser- va en su empleo al inicio de la enunciación. En el español actual el marcador es que ha ido expandiendo su funcionalidad discursiva, de modo que, particular- mente en el habla coloquial, se emplea también en usos emotivos y opera como intensificador y refuerzo expresivo y aun como recurso ilativo (Fuentes 2015, Pérez Saldanya y Hualde 2021), lo que da cuenta de un avanzado proceso de gramaticalización y pragmatización. Como puede observarse, la partícula des- pliega un amplio rango de valores modales que van del dominio epistémico al emotivo. El marcador parece tener prominencia en el uso, al menos en el es- pañol coloquial de España, como sugiere su adopción como préstamo en cons- trucciones justificativas en eusquera coloquial (Pérez Saldanya y Hualde 2021: 426). Aunque en español no se registran usos evidenciales, en japonés la cons- trucción inferencial no desu , equivalente de la española, desencadena lecturas de este tipo (Kuno, cit. en Delahunty y Gatzkiewicz 2000). 4. EL OPERADOR ES QUE COMO MARCADOR DE EVIDENCIALIDAD EN ESPAÑOL DE CONTACTO EN LA ZONA PEWENCHE Sánchez (1988, 1996) recoge una serie de relatos orales en pewenche chileno. Estos son originales y representan un aporte sustantivo al conocimiento del arte verbal no solo mapuche, sino del conjunto de los pueblos indígenas suda- mericanos. Cuentan, además, con una rigurosa transcripción fonológica y una traducción en la que el investigador procura no apartarse demasiado del origi- nal. En Sánchez (1988), específicamente, cuatro de los relatos corresponden a epew , narraciones ficticias cuyos protagonistas son animales personificados, y dos a perimontun , relatos que, en la zona de Cauñicú, narran “una visión que tienen algunas personas, a las cuales un espíritu, generalmente malo, que apa- rece y desaparece, les ocasiona una perturbación” (301). A diferencia de los epew , los perimontum , a juzgar por sus efectos, dan cuenta de eventos reales. Con el objeto de favorecer la lectura de las traducciones, Sánchez las divide en macrosegmentos, unidades superiores a la oración y, por lo general, al enuncia- do, que constituyen un todo coherente al interior del relato. Como ya se ha indicado, Sánchez emplea preferentemente léxico y expre- siones vigentes en la reducción de Cauñicú para sus traducciones al español, con el objetivo de que estas se ajusten, del modo más auténtico posible, a la

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