Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
61 S ituación sociolingüística de familias …/ Marco Espinoza hablantes que requieren, además, de una comprensión de la comunidad como un espacio en el que es difícil proyectarse. En este contexto, en la posición discursiva que estos padres adoptan frente al bilingüismo es posible observar un cruce entre evaluaciones positivas, que destacan el valor de saber las dos lenguas (como se mostró), y evaluaciones ne- gativas, que refieren a la imposición de tener que aprender, precisamente, cas- tellano. Como explica AL cuando se le pregunta si el bilingüismo es bueno: “Sí poh porque si le toca salir a un chico a otro lado otro país aunque sea pewen- che tiene que ser bilingüe pa que le vaya bien”. En otras palabras, “aunque” el niño tenga una identidad étnica determinada, eso no significa que solo deba ser monolingüe. Por lo demás, el bilingüismo determinaría que al niño le irá bien. C, el esposo de MA, lo explica de la siguiente manera: M: O sea que pa ti por ejemplo sería importante que tus niños aprendan las dos lenguas C: Si poh, porque uno aprende a póngale un niño hablan puro chedungun … si van a la ciudad, si no saben hablar castellano, si hablan en puro mapudungun , lo hacen así, como le dijera, el que no habla chedungun el que habla castellano no entiende poh, porque si hablando castellano y mapudungun mis niños ya van pal pueblo allá conversan con [los] que hablan castellano y él responde todo Donde hablar “puro chedungun ” (como se explicó) se ve como un problema en el contexto de movilidad de los niños, como explica EL, quien resume esta posición en torno al bilingüismo de la siguiente manera: “Yo no lo encuentro problema . Es como satisfactorio que hablamos las dos, entendemos las dos, y podemos llegar a cualquiera parte”. Donde poder “llegar a cualquiera parte” remite, precisamente, al cronotopo de la movilidad y a una evaluación positiva del sujeto hablante bilingüe. Esto no significa, sin embargo, que los padres borren lo que significa el aprendizaje del castellano, ya no solo como experiencia familiar, sino que como experiencia colectiva. Así, si bien el bilingüismo se evalúa positivamen- te, también es visto como una obligación. Esto último, se puede argumentar, sirve para alinear a todos los padres como miembros de un grupo que comparte la experiencia de la minorización lingüística a través de una postura afectiva hacia el castellano que lo ve como la lengua de “los otros” (como ya se men- cionó) y como una imposición. Como explica EL, el “[castellano] uno obli- gado tiene que hablar, no queda otra ”. AL lo grafica de la siguiente manera: AL: Como andábamos con ellos [los hijos] teníamos que meternos a un negocio de un wigka M: Ya AL: Obvio que teníamos que usar el castellano M: Claro AL: ¿Cuánto vale eso? qué sé yo, los nombres de los productos […] si entrai en un negocio de un co- lono tenías que hablar po no es que uno quisiera po M: Había que hacerlo AL: Había que hacerlo … como está la sociedad hoy día es multicultural
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=