Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
60 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas cen del monolingüismo en chedungun es negativa. Esto último se hace sobre la base de una postura epistémica que remite al conocimiento, la experiencia y las expectativas de los padres respecto a la necesidad de aprender castellano para desenvolverse en los espacios externos a la comunidad, sobre todo en el estudio. Si bien en las familias donde se mantiene el chedungun se ve al hogar como el espacio donde se debe hablar chedungun , en todas las familias surge el cronotopo de la movilidad y la vida de los niños fuera de la comunidad, lo que se conecta con una visión del bilingüismo y, específicamente, del aprendizaje de castellano, como algo necesario e inevitable. C y MA elaboran esta postura: C: ¿Si nosotros póngale la [nombre hija mayor] aquí hablan puro chedungun y termina la escuela aquí sale y va pa Los Ángeles no lleva [no hay] ningún niño mapuche de allá, ¿con quién va a conversar? (…) ¿si no conversan, si no sabe responder en castellano, qué va a decir? (…) es necesario que aprendan los dos porque… MA: [ chedungun no se habla] no en niuna parte por eso todos los apoderados reclamaron eso [ense- ñanza monolingüe en chedungun en el colegio] porque la primera cuando se fueron las monjas (…) y acá uno habla todo [en chedungun ] pero en la ciudad no poh EL, en tanto, a pesar de fomentar solo el uso de chedungun en su hogar, plantea su posición de la siguiente manera: M: Y para los jóvenes ¿Qué ventaja habría en ser bilingüe, por ejemplo? EL: De salir adelante, igual que los otros. Si tú no eres bilingüe, estás estancado ahí. No puedes salir. M: Los que quieran vivir acá nomás. EL: Sí, acá. Los que quieran vivir acá. Y eso sería mucho sacrificio porque ahora ya quedan menos tierras, y la tierra está menos arada. Está más cansada. De alguna manera los jóvenes, los niños, tie- nen que estudiar. M: Y eso implica aprender castellano. EL: Sí. En este caso, ser monolingüe en chedungun implicaría “quedarse estancado”, no avanzar, no poder “salir”. En otras palabras, se asignan características mo- rales negativas a ese tipo particular de hablante monolingüe. En contraste con el sujeto monolingüe en chedungun , el sujeto bilingüe es móvil (geográfica y socialmente), y eso es bueno. El castellano se entiende como un nivelador social pues permitiría “salir adelante” como “los otros”, los que hablan cas- tellano, a través del estudio (ver Wittig y Farías 2017: 64). Sobre la relación entre castellano y estudio los padres y madres tienen un alto grado de certeza. Lo anterior, además, se sustenta en aseveraciones que refieren a cambios en la comunidad que harán cada vez más difícil la permanencia de las generaciones más jóvenes: por un lado “quedan menos tierras y la tierra… está más cansada” (EL) y por otro, los jóvenes ya no realizan las tareas de campo porque “uno quiere más que termine su estudio” (SA). Estas son aseveraciones compartidas por todas las familias. Así, estas evaluaciones negativas del monolingüismo en chedungun conectan con un cronotopo de la movilidad y el cronotopo asociado de la ciudad (o fuera de la comunidad y el estudio) y con los tipos de sujetos
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