Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
58 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas A nivel discursivo, por otro lado, es posible establecer lo siguiente. En el caso de las tres familias donde se utiliza chedungun intergeneracionalmente, estas prácticas se enmarcan en torno a una ideología lingüística esencialista que conceptualiza el chedungun como un elemento definitorio de la identidad pewenche. Esto puede ser considerado una postura afectiva mediante la cual, como veremos, “individuals can lay claims to particular identities and statuses as well as evaluate others’ claims and statuses” (Jaffe 2009: 7). Por ejemplo, SA argumenta que: “Aquí tiene que hablarse el chedungun porque nadie es wigka aquí le digo todos los días [a mis hijas e hijos]” (el destacado en este y en los ejemplos siguientes es nuestro). Para AL, si un pewenche no habla che- dungun estaría “errado” y le faltaría “la identidad”. Así, el uso del chedungun se evalúa normativamente en relación con la identidad étnica. No hablarlo sig- nifica perder “la mitad de sus raíces … la más importante, la lengua” (SA). En otra familia esto permite a una madre (EL) afirmar que los padres que solo hablan castellano están hablando “un idioma que no es de ellos” ya que, al ser ellos pewenche, el idioma propio (“de nosotros”) es el chedungun . Por lo mis- mo, continúa esta madre, en su caso “ no le puedo estar hablando castellano a [mi hijo]”. Con estos enunciados, así, estos padres posicionan a otros con su misma identidad respecto de la actitud que debiesen tener con su lengua: si es pewenche debe hablar su lengua, el chedungun . Esto les permite autoevaluarse positivamente como padres pewenche y emitir juicios respecto de otras fami- lias donde solo se enseña castellano a los hijos, desalineándose de estos últi- mos en tanto darían cuenta de un tipo de parentalidad lingüística incongruente con su identidad étnica. Como lo expresa SA: SA: [nombre de niño] ese no sabe hablar (…) entiende algunas palabras pero no sabe hablar en che- dungun y ahí [de] quién es la culpa [d]el papá y la mamá poh M: Usted dice el papá y la mamá SA: Sí poh Además de criticar la actitud parental de no hacerse responsable por la ense- ñanza de chedungun , en este caso SA también expresa una postura epistémica implícita sobre lo que es ser hablante, mediante la cual establece su autoridad (Jaffe 2009) para evaluar negativamente un conocimiento parcial de la lengua, que remite a una forma particular de bilingüismo pasivo (“entiende algunas palabras”), con lo que se proyecta una imagen normativa de lo que significa ser un verdadero hablante de chedungun . En estos casos, sin embargo, la con- ceptualización que hacen estos padres y madres de sus familias como espacios monoglósicos congruentes con su identidad étnica (EL: “en la familia mía es puro chedungun ”) se realiza recurriendo a una suerte de borrado (Gal e Irvine 2019) que ignora las prácticas híbridas registradas y sus propias políticas lin- güísticas bilingües a las que hicieron referencia. En todo caso, para estas fa- milias claramente una fuerte identidad étnica se relaciona con la continuación intergeneracional del chedungun como deber parental y como marcador iden-
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