Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

57 S ituación sociolingüística de familias …/ Marco Espinoza Por otra parte, la familia donde se registra bilingüismo pasivo, a diferencia de las otras, vivió periodos prolongados fuera de la comunidad (cuatro años), cuando sus hijas e hijo eran menores. Esto propició un giro desde la enseñan- za de chedungun y castellano hacia un aprendizaje acelerado y exclusivo del castellano. Como relata la madre en esta familia: “[La hija mayor] ella sí que sabía hablar en chedungun poh [cuando estaban en la comunidad] a mí sí que me gustaba mi hija cuando [hablaba chedungun ] pero cuando nos fuimos pallá [a la ciudad] ahí se perdió todo”. Explican que una vez en la ciudad decidieron enseñarles castellano a sus hijos. Finalmente, en la familia donde el niño solo habla y entiende castellano, se registra un tránsito desde una política lingüís- tica similar a las otras familias, centrada en el uso intergeneracional del che- dungun (como lo revela el hecho que los hijos mayores hablen chedungun ), a una donde se decidió el uso del castellano antes de que el hijo menor naciera. Como explica la madre en esta familia, su hijo mayor sufrió discriminación cuando salió de la comunidad por hablar chedungun (una experiencia compar- tida por todas las familias), por lo que ella decidió “si tengo otro hijo no le voy a enseñar más chedungun , le voy a enseñar castellano, eso pensé”. Han demos- trado ser bastante coherentes con esta política. Es en este punto donde se hace necesario también intentar comprender estos familectos y niveles de til , así como las políticas lingüísticas familia- res que les dan contexto, en términos de las posiciones discursivas parentales. 6. POSICIONES PARENTALES DISCURSIVAS Si bien el foco de este trabajo está en los discursos que padres y madres elabo- ran, es importante reconocer que los actos de toma de posición ocurren en al menos dos niveles: el discursivo y el de las prácticas lingüísticas. En este últi- mo caso, si vemos el lenguaje como práctica social, en tanto actividad situada socioculturalmente, enmarcada por el contexto en el que ocurre e impregnada de ideologías lingüísticas sobre lo que significa hablar y el valor de las lenguas y de los tipos de hablantes (Patiño-Santos 2015), se puede sostener que la pos- tura se expresa a través de la manera y el contexto interaccional en que las y los hablantes recurren a los diferentes elementos en sus repertorios lingüísticos y sus reacciones frente a las selecciones de sus interlocutores (Showstack 2016). En este sentido, padres y madres en estas familias expresan evaluaciones po- sitivas y aceptabilidad, de manera implícita, de sus propias prácticas lingüísti- cas intrafamiliares (ya sea que predomine el chedungun o el castellano), donde cada una de sus elecciones los alinea con los otros miembros de la familia in- dicando pertenencia al grupo y validando las diferentes identidades lingüísti- cas familiares. Esto queda demostrado, principalmente, en la ya mencionada ausencia de gestión lingüística.

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