Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
420 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas la belleza natural, despertando los sentidos que parecían escarchados en el co- razón, recluidos en las habitaciones vacías de los pensamientos. Tres aspectos reveladores quisiera analizar en este conciso comentario sobre la significancia de esta enredadera de luz y belleza, que nos maravilla cuando abre sus pétalos entre la niebla, diciéndonos que la libertad no se dibuja con la tinta derramada de las lapiceras omnipotentes, y menos aún las directrices de leyes conservado- ras que nunca son escuchadas ni aplicadas conscientemente por el hombre. No pretendo juzgar ni establecer una sentencia discriminatoria al respecto, creo, eso sí, que este concepto de la libertad viva y no escrita puede ayudarnos a en- tender lo que significa ser libre, me refiero a que las cadenas más perjudiciales y atroces, son las que el mismo hombre ha arrojado a su propia vida. La her- mosura de la poesía trasciende del paisaje vivo de la naturaleza, es el símbolo del encuentro, la ayuda fraternal tan necesaria en estos días en que el indivi- dualismo atenta contra la belleza de mirarnos. Deseo que estas apreciaciones y el ímpetu de mi pluma sean comprendidas, ya que no tiene ninguna intención de avasallar apreciaciones distintas, no es un enfrentamiento de ideas y parece- res. La intención de un poeta es desnudar la belleza, no arroparla con atuendos innecesarios, ni deshojar los pétalos de esta flor que danza y sueña con el vien- to, en libertad, o sea, en este desnudarse está implícito el primer motivo de su existencia, la generosidad de regalarse, sin invadir ni pretender ser la belleza estática en un jarrón de vidrio sobre un arrimo. El segundo aspecto es la preservación de un humanismo natural que he percibido desde la niñez, y tiene que ver con la simbiosis con otras especies con las que habita. Les pido comprensión en mi decir, porque con estos pen- samientos no estoy refiriéndome a aspectos relevantes de la botánica, o aden- trándome en la conservación ecológica, con su trascendental y noble misión de proteger la integridad de la naturaleza, sino una visión sobre la simbología del copihue que abraza a las palabras, y comparte su belleza existencial en al- gún verso, esto por cierto involucra lo anteriormente expresado, y pasa a ser el perfume necesario de la preservación de los copihues en su hábitat natural, refiriéndome con esto, y lo traduzco, como la necesidad de dar una pincelada que no claudica en su intención de anunciar que no podemos seguir destruyen- do el paisaje, si queremos seguir viviendo. La unificación de las ideas y la lu- cha por el cuidado del medioambiente es prioritaria, así lo entiendo, el bosque lo reclama, y los cambios atmosféricos y las catástrofes naturales lo anuncian. La belleza de una enredadera de copihues, que vi abrazando a un árbol que se estaba secando, y comienza a reverdecer, nos habla de ese humanismo que se ha perdido en el género humano. Creo que esta imagen fue la que me despertó gratamente, y decidí emprender camino en esta búsqueda del simbolismo y la belleza de nuestra flor nacional, y que a mi parecer son la humildad y su ter- nura ancestral; me explico y expreso que la vida, sobre todo en estos tiempos, necesita de nuestra alegría, con similar sencillez a la mostrada por la flores silvestres que regalan hermosura. La relación del hombre con la naturaleza,
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