Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
405 R ocío C erón , D ivisible C orpóreo …/ Luis Correa-Díaz De esta manera y, evidentemente, no por casualidad, leo, por ejemplo, los tres epígrafes que Cerón crea para abrir la experiencia de su libro DC , en particular el segundo, que corresponde a una cita de la artista visual austríaca (asentada en España desde los años 70) Eva Lootz (conservo aquí la disposición gráfica): En la periferia del ojo hay cuerpos suspendidos que desaparecen si los tratas de enfocar. En el rabillo del ojo se ve lo que esta a punto de aparecer. En el rabillo del ojo es donde no hay centinelas. En el rabillo del ojo es donde somos mas vulnerables. Desde el rabillo del ojo se renueva el mundo. E va L ootz (9) Esto coincide con el énfasis de la Observante-Cerón en esa mirada –extendi- da ya y desde un principio al sentido auditivo– que toca (con ojos y oídos) las cosas del mundo y que al hacerlo comprende que el interior de ellas conduce a otro interior y así sucesivamente, tal cual lo había propuesto ya Walt Whitman, incorporado a DC en un tercer epígrafe 159 . Se vuelve evidente que la poesía de Cerón es una aventura lingüístico-cognitiva multisensorial y que sufre de inteligente sinestesia, es decir, en todo oye esa antigua ‘música de las esferas’ o ‘música universalis’, o aquella explicada especulativamente por la ‘(super) string theory’, cuya sonoridad radica en la realidad más profunda del universo/ de la materia 160 . Oye y, siguiendo el orden planteado por la misma poeta, palpa la música que vibra en todo lo que existe –y que no es necesariamente la músi- ca como la entendemos y practicamos los homo sapiens . Y lo hace en este libro desde una habitación (celda), desde una cama, entre las sábanas. Recuérdese, como lo hizo Pablo Neruda en su “Oda a la cama”, que la cama es la cuna del na- cimiento y de la muerte y, sobre todo, del amor, nuestra más grande explicación de lo que no sabemos y que según Dante es el “che move il sole e l’altre stelle” ( Paradiso XXXIII, v. 145) 161 . Por eso, no resulta inexplicable el marco vi- so-conceptual en que se presenta la textualidad, los poemas (en prosa) escritos. 159 El tercer epígrafe trae unos versos de Song of Myself (1855) de Walt Whitman, con lo que se acentúa, en mi lectura, esta referencialidad cuántica indirecta en la obra de la poeta: “ No dudo que la majestad y la belleza del mundo esten latentes en cualquier minucia del mundo (...) No dudo que los interiores tienen sus interiores, que la vision contiene otra vision, y el oido otro oido, y la voz otra voz”. (Cerón 9) 160 Vésase “From strings to ‘M’” (Barrow 32-36). También Greene (2010). 161 Esto no impide mirar a veces con desencanto, desgano o simple cansancio el nuestro en este libro: “El territorio indefinido del cubrecama, los exilios interiores, las acciones heroicas en el perimetro del lecho, el susurro. Trampas al tedio del sobreviviente” (63). Tania Aedo, en un comentario sobre DC , en la página de Cerón, agrega a estos momentos de nuestra experiencia en el lecho, la actividad de la lectura: https://www.rocioceron.com/poesia2/divisible-corpo- reo.
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