Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
404 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas de “Heredad” de Cerón (78). La poeta, en sus libros y fuera de ellos, es DJ de sí misma, no para hablarnos de su historia personal como sujeto existente –y no es que esto no aparezca, evidentemente, somos humanos–, sino que para conducir, de cuando en cuando, una de esas eventualidades que nos religan y más allá de un credo en particular, todas/todos los/las que participan se con- vierten en humildes antenas receptoras de ese llamado. En este sentido ha de entenderse esa precaución que Cerón declara tener, en la entrevista aludida del 2008, con los abusos del pronombre y el verbo en primera persona, tanto en el espacio sonoro de lo lírico como en cualquier otro de la lengua: He sido precavida siempre en el uso de la primera persona dentro de mi poesia, es hasta ahora cuando, partiendo de que “la poesia mira al miste- rio”, en palabras de Rafael Cadenas, he utilizado un “yo” que me permite darle voz al otro, quien en apariencia pareceria ajeno pero que me habita en la dimension de una sonoridad y una sensacion limite que me es comun. Creo, en este sentido y dentro de mi obra, que el “yo” deja de ser mera li- cencia retorica para volverse testimonio vivo (Ortega y Martínez 598) 157 . Divisible Corpóreo (2022) [ DC ] –que en apariencia podría parecernos un traba- jo de intimidad expuesta a los ojos/oídos de la lectura/escucha, si nos dejamos llevar por lo que creemos saber/desear del cuerpo– pertenece a La Observante Toca, tercer momento de la trilogía “Materialidades inmateriales”, siendo los dos primeros: La Observante ( Spectio ) y La Observante Escucha ( Simultáneo sucesivo y Burbujas sónicas ). La Observante es el avatar creativo autodiseña- do por Cerón para sí misma y que condensa lo que podría resumir ese título del 2016: La rebelión, o mirar el mundo hasta pulverizarse los ojos . Tal es la pa- sión de la poeta por observar las cosas del mundo, la materia hasta ver en ella su inmaterialidad. Y no se trata de recurrir a una explicación a través de ellas del espíritu, sino de conducir la mirada hacia ese dictum de la física cuántica que establece que la materia está vacía y/o que la realidad no existe hasta que no es mirada (medida), aunque se trata de una existencia fugaz, de allí el lu- gar privilegiado del observador, cuya tarea consiste, justamente, en ajustar sus ojos y sus instrumentos de observación (las palabras) y teorías al punto de la desaparición, en tanto son también materia/realidad/partículas ellos mismos 158 . 157 Hay que tener siempre presente, aquí en este artículo y cada vez que se lea un libro de Cerón, que el asunto de la “sonoridad” (de las palabras y otros innumerables sonidos) no es tan solo un punto neurálgico de su trabajo y de su meta-literatura, sino que también, y más importan- te, es una observación vital, del todo no ya poética a secas sino que poético-científica, tal cual lo describe hacia el final de DC : “La vela es, como en El Zohar , una llama que susurra: todo sonido es un fuego que habla y arde de vida en su titubeo” (81). Podría decirse, entonces, que el sonido nace, como todo, de esas vibraciones de energía que según la string theory es el fundamento del Universo y su presencia. Ver más adelante otra anotación al respecto. 158 Véase The Quantum Labyrinth (2017) de Paul Halpern.
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