Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

386 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas con el lenguaje: “El libro te hace libre”, “Leer es un placer”, “Ver para leer”, “La lectura alimenta”, “Leer es soñar con los ojos abiertos”, “Si quieres aven- tura, practica la lectura”, etc. Lo asumen del mismo modo las bases curricula- res de nuestros países y lo refrendan diversos gobiernos, mediante planes de alcance nacional (Bombini 2008). Podríamos hacerlo con cualquier caso latinoamericano, pero baste con aludir aquí a las Bases curriculares 7º básico-2º medio chilenas, en cuyo con- tenido puede apreciarse la exaltación hacia “el hábito de la lectura”… y el “goce estético al leer” (Mineduc 2015: 32), o a algunas políticas, recientes y muy específicas, estimuladas en este mismo país, con continuidad asumida por gobiernos de diferentes tendencias ideológicas: Plan Nacional de la Lectura 2015-2020 (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2015), Política Nacio- nal. Del libro, la lectura y las bibliotecas (Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, 2023). Este último “reconoce el derecho humano fundamental a leer , como un recurso habilitante para el desarrollo de una participación ac- tiva y democrática en la vida social, cultural y política del país…” (2023: 8). También hay que decir que, aunque lo hace en segundo plano, deja una peque- ña ventana orientada hacia la escritura, a través de un objetivo muy específico: Visibilizar y potenciar las voces creativas escritas, orales ymultimodales en los territorios, aportando a su valoración social como agentes movilizadores de identidad, memoria, estética y reflexión crítica que promueve la diversi- dad cultural (Ministerio de las Culturas, lasArtes y el Patrimonio 2023: 27). Sin que necesariamente haya un propósito premeditado, a veces se deja de lado la relación bifronte y de interrelación entre leer y escribir. La escritura parecie- ra quedar casi siempre en un segundo nivel; por ejemplo, en el mismo Chile no hay proyectos similares (integrales, de proyección nacional) relacionados con la escritura, como sí los hay para la lectura. Si bien, desde 2019, existe un Plan Nacional de Escritura, este es mucho más limitado y tiene menor alcance que los planes de lectura (Barrera Linares 2022, Concha y Espinoza 2019). Si volvemos a esos documentos llamados genéricamente bases curricu- lares y nos detenemos en las del Estado chileno, podremos ratificar con otros datos concretos la notoria inclinación hacia los procesos de lectura. A través de una sencilla cuantificación de frecuencia léxica sobre el modo como son orien- tadas ambas instancias, la Tabla 1 recoge la relación desigual que podemos inferir, si precisamos el uso de ambos vocablos ( lectura / escritura ) en las ba- ses curriculares de los distintos niveles educativos. Los porcentajes evidencian en todos los casos una inclinación hacia el término lectura : en esta pareciera recaer el peso más relevante si lo vinculamos con el proceso de desarrollo de habilidades lingüísticas.

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