Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

376 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas que encuentro constantemente en casi todas las obras que he leído últimamen- te: estuvo a punto de desmayarse, el sudor le empapó la camisa, le temblaban las manos. En realidad, después de observar este panorama tan amplio tal vez ha lle- gado el momento de intentar una clasificación de todos los recursos que inte- rrumpen la narración. O, mínimamente, bajo el nombre de factores dilatorios, efectuar una recopilación exhaustiva que –yo sepa– no se ha propuesto toda- vía. R ecuento de factores dilatorios : propuestas de clasificación Una de las posibles vías de distribución de los innumerables factores dilatorios podría ser el género de los textos: diálogos, descripciones, narraciones, frases expresivas, cartas. Con respecto a diálogo, conviene recordar que cada vez, cada minuto, se observan en él aportes novedosos. Ya no es al que obligábamos a colocar guiones después de una sangría. Estoy leyendo en estos momentos a un famo- so novelista norteamericano, Paul Auster (2009), que no coloca ninguna seña ni para indicar que es diálogo, ni para separar a los personajes que conversan: Tú estabas allí. Viste lo que pasó. Iba a matarnos. Si yo no lo hubiera ata- cado antes, los dos estaríamos muertos. Pero la pistola no estaba cargada. Eso no lo sabíamos. Él dijo que iba a dispararnos y si alguien me apunta con una pistola y dice que va a apretar el gatillo, me lo tomo en serio (Aus- ter 2009: 171). Además, veo que entre parlamento y parlamento hay punto aparte. Cosa que demora un poco más la lectura. Este diálogo sucede en presente, frente al espectador: es la modalidad ha- bitual y clásica, y sin embargo no es actualmente la única; porque también está de moda recordar o adivinar diálogos del pasado o sugerir y sospechar diálogos que sucederán en el futuro, para lo cual algunos autores utilizan las comillas. Además de estas diferencias temporales también hay distinciones formales y temáticas, como sucede cuando un autor expone un diálogo de manera resumi- da o bien, como el que acabo de colocar más arriba , donde –junto con conver- sar– también se está narrando. En cuanto a la descripción , aparte de las que siempre seguirán dándose de personas, lugares, adornos, objetos, costumbres, vestuario, etc., se ha agregado infinidad de detalles que no acostumbrábamos observar habitualmente: ruidos, olores, fotografías de lugares y de personas, estados de ánimo o el detalle or- gánico de las somatizaciones que –ya lo dije anteriormente– están completa- mente de moda.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=