Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

375 F actores dilatorios de la narrativa …/ Eliana Albala Me sorprendo: seguramente un gran escritor podría perfectamente narrar en forma resumida, sin mayores agregados, pero descubro que no es tan fácil lograr un buen efecto de esta manera. Tengo la urgente necesidad de saber a qué se debe el atractivo de la primera parte. Decido analizar minuciosamente estas sesenta y cuatro páginas tan atracti- vas, y además tan llenas de información histórica. Ya sé que encontraré, como siempre en un trabajo extenso, los habituales diálogos y las típicas descripcio- nes. Dos factores tradicionales y ultra conocidos que siempre han demorado e interrumpido el hilo de la narración. Aquí se describe detalladamente con el típico “aspecto durativo” de las formas verbales de la descripción, por ejemplo, una calle. También a los perso- najes de una fotografía. La belleza de una mujer. El clima del momento. Me sorprendo al descubrir algo diferente: se trata nada menos que de na- rraciones . Relatos al margen de la historia principal, donde no hay expresio- nes descriptivas sino factores dilatorios en los que podemos observar el típico “aspecto perfectivo” de los verbos que narran: “En los cuatro años de la guerra perdió todo lo que le daba sentido a su vida […] su único hijo pereció en el campo de batalla” (: 31). En cuanto a narraciones dilatorias, tenemos en la primera parte de esta novela: • la historia de una familia • las afinidades entre dos personajes • la historia de un lugar • un recuerdo inolvidable • las consecuencias de la guerra • una carta que relata detalles marginales Pero también me sorprenden las sensaciones que se expresan cuando se escu- cha música; porque se dicen con el lenguaje de la descripción o se expresan con las palabras de la poesía. Sospechas, suposiciones, presagios, plenos de subjetividades; o, al revés, ideas, cálculos, opiniones que se apoyan en las du- ras palabras de la ciencia. ¿Por qué tanta sorpresa? Porque la literatura ha cambiado tanto que ya no recordamos que en los textos teóricos de siempre solo tenían nombre algunas pocas posibilidades de la descripción: lo físico de un personaje (prosopogra- fía), sus costumbres y pasiones (etopeya), lugares reales (topografía), imagina- rios (topofesia), los datos de una época (cronografía). Pero aparte de esta novela de Isabel Allende, leyendo las nuevas obras narrativas vemos cada vez más sorprendentes aspectos agregados a la luz, el color, la oscuridad, los ruidos, los olores, la forma, el atractivo o el rechazo del ambiente; pero sobre todo la humanización de los personajes: detalles que los sacan del papel y los convierten en personas. Por ejemplo el relato somático

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