Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
374 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas factores dilatorios porque, junto con demorar, amplían y enriquecen estupen- damente el contenido de la narración. El segundo significado nos está mostran- do lo más valioso de estos factores y nos está invitando a utilizarlos, a imitar el trabajo enriquecedor de los más grandes escritores. Incluir, definir, ejemplificar estas funciones añadidas justifica en parte la realización del presente ensayo. Con esto quiero decir que más allá de la introducción de este agregado, pretendo aquí exponer la posibilidad didáctica de su utilización en la enseñan- za de la escritura creativa –cosa que ya he experimentado con breves resul- tados satisfactorios– además de invitar a descubrir en la actual narrativa, en las estupendas novelas originales y novedosas del momento, en las brillantes estructuras de los cuentos recientes, factores dilatorios no observados hasta el momento. INTRODUCCIÓN Debo reconocer que, a pesar de haberme dedicado por más de cuarenta años a la teoría literaria (con la escritura de numerosos ensayos), a la enseñanza de la literatura y la pedagogía de la escritura creativa, hace apenas un año que la comparación entre dos capítulos de una reciente novela de Isabel Allende ha producido en mí una serendipia. No es la primera vez que me sucede. Lo que voy a contar es algo tan obvio y tan sin importancia que me avergüenzo de introducirlo en este escrito, pero lo hago porque es la causa inmediata de este nuevo tema – factores dilatorios – que en realidad no tiene nada de nuevo pero que, curiosamente, al exponerlo sencilla y amistosamente entre escritores, maestros, y estudiosos, o ante colegas académicos en una charla, sorprende y llama la atención. De la misma manera que esta serendipia a mí me sorprendió. Después de haber leído en la reciente novela de Isabel Allende El viento sabe mi nombre (2023:11-75) su primera parte, y haber tenido el agrado de su magnífico comienzo, llego a un capítulo próximo (2023: 77-99 ) donde la au- tora narra toda la vida de Selena, desde su más lejana infancia. Esto no tiene por qué ser sorprendente, pero termino de leer estas páginas aburrida y con un mal sabor de boca. Se presenta un contraste enorme en relación con las páginas iniciales. Me llego a preguntar si este capítulo lo ha escrito la misma autora. Tengo entonces curiosidad por saber a qué se debe el tremendo atractivo de la primera parte. Reviso y recuerdo que estas páginas cuentan la historia de la noche de los cristales rotos y dos o tres días angustiosos –previos y posterio- re– acerca de la persecución de los judíos en la Viena dominada por los nazis: solo tres o cuatro días narrados en un total de sesenta y cuatro páginas. Mien- tras la vida entera de Leticia en veinte páginas da la impresión de que no estoy leyendo una novela sino sencillamente el borrador de un mal resumen que al- guno de sus ayudantes se olvidó de desarrollar.
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