Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
336 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas alcanzara su punto máximo en esta ciudad. Esto es efectivamente lo que suce- de: en Santiago se constata el mayor empleo de “cachái”, 830,4 pmp 134 . El patrón de prevalencia regional (Tabla 7 y Figura 8) sugiere, además, que “cachái” se difundió primero hacia el norte y después hacia el sur y lue- go el sur-austral. La causa de este patrón no es obvia. Si la difusión hubiera procedido linealmente, de acuerdo con el modelo de olas desarrollado en el S. xix por Schmidt y Schuchardt (ver Campbell 2013), se esperaría observar prevalencias casi idénticas en las macrorregiones norte y sur, dado que abar- can territorios similarmente distantes de Santiago. Desde luego, esto no es lo que sucede. Por otra parte, los modelos de cascada (Labov 2001) y de gravedad (Trud- gill 1974), que postulan que los cambios lingüísticos se propagan de ciudades de mayor población a ciudades o pueblos de progresivamente menor pobla- ción, tampoco explican el patrón que se observa aquí. Por citar un ejemplo, la comuna de Antofagasta y la conurbación de Temuco (las comunas de Temu- co y Padre Las Casas) tienen casi exactamente la misma población –361.873 y 358.541 habitantes, respectivamente (Instituto Nacional de Estadísticas 2018)– por lo cual la prevalencia de “cachái” debería ser similar en ellas. Sin embargo la cifra es tres veces mayor en Temuco. Los patrones históricos de poblamiento tampoco apoyan estos modelos: en 1920 la población de Anto- fagasta era levemente mayor (121.007) que la de Temuco (98.390) (Dirección General de Estadísticas 1925) 135 , por lo cual se esperaría la tendencia inversa a la que efectivamente se constata. Explicar la distribución regional de “cachái”, más allá de su mayor pre- valencia y probable origen en Santiago, quedará como tarea pendiente. Al in- tentar responder esta interrogante podría resultar provechoso examinar los patrones históricos de migración interna hacia el norte y –crucialmente– el origen de los migrantes, ya que una preponderancia de santiaguinos dentro de este grupo podría explicar la mayor prevalencia de este y otros fenómenos lingüísticos que se originaron en la capital. También podría ser de utilidad un análisis de las redes de movilidad y de comunicación que han existido en Chile en distintas épocas. Es posible que la muy baja densidad de los centros de po- blación en el norte haya fomentado la formación de redes más estrechas con Santiago que con los poblados “vecinos” (que, aun con carreteras modernas, están separados por viajes de un cuarto de día o más). A la vez, es posible que la alta densidad de los poblados en el sur haya propiciado lo contrario: un con- tacto más frecuente e intenso entre las ciudades y los pueblos de la región que entre ellos y Santiago. 134 La cifra para la macrorregión central que se da a conocer en 4.7, 617,0 pmp , corresponde al valor promedio de todas las localidades que se encuentran dentro de ella. 135 Estas cifras corresponden a las entidades demográficas de la época que más se asemejan a las actuales: el Departamento de Antofagasta y el Departamento de Temuco.
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