Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

34 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas perteneciente a la flora y fauna de la costa. Asimismo, la gente de los valles y las alturas cordilleranas emplean formas lingüísticas y un tipo de foco cultural específico en la denominación del espacio físico y su modo de vida espiritual. Por ejemplo, la gente de la cordillera posee el enunciado wingkul para destacar la elevación del terreno. Al agregar mapu forma el compuesto wingkulmapu para indicar un espacio que se caracteriza por su altura. El mismo sustantivo wingkul agrega otros morfemas ligados como en los ejemplos wingkul +_entu (marcador de agrupación contigua)> wingkulentu : zonadebosques contiguos en las alturas; y folo (boldoa fragrans)+_ntu> folontu : bosque formado por árboles conocidos como boldos. La gente de la zona costera, generalmente, utiliza con menor frecuencia los términos anteriores y muchos otros existentes en la zona cordillerana de Chile. No obstante, el léxico costero contiene términos como el sustantivo wapi (isla) que para otros grupos mapuche también indica “un espacio limpio entre los montes” (cf. Augusta, 2017). Igualmente, los habitantes de Isla Wapi en Puerto Saavedra, Chile, se autodenominan como wapiche, compuesto for- mado por wapi (isla) + che (persona o gente): habitantes de Wapi. En otros enunciados como wapi + _n ( sustantivador) + tuku (ubicar) + _le_ (estado de permanencia) + _n (sustantivador) > wapintukulen indica existen- cia, encierro o aislación de un componente animado o inanimado en medio de un espacio más amplio. Estas expresiones lingüístico-culturales demuestran el interés en la descripción de costumbres específicas aún presentes en la lengua. La vitalidad del mapudungun refleja los factores históricos y el estado so- ciocultural de esta lengua. Existen hablantes nativos que han emigrado a las ciudades por razones de trabajo o estudios, manteniendo su competencia lin- güística nativa y varios rasgos y peculiaridades culturales, tales como el trato amigable y de grupo, el tesón en el comportamiento social y laboral en bien de sus familias y sus amistades, aspectos inculcados por los ancestros, quienes han sido muy respetados desde la antigüedad. Esta determinación de manten- ción del acervo nativo en forma consciente es reforzada por el regreso continuo a la comunidad con la finalidad de participar en los ceremoniales y las prácti- cas rituales en las áreas rurales de origen. Estas se celebran también en algunas áreas urbanas, como en Santiago, la capital de Chile. Otros grupos nacidos y educados en la zona urbana han adquirido el español y el modo de vida no ma- puche. Por lo tanto, no necesariamente forman parte de la identificación étnica ancestral y permanecen en los espacios urbanos presentando un mayor grado de aculturación.

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