Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
311 P ragmática de las interaciones narrativas …/ Fernando Lolas Stepke o ajenos, para lograr satisfacción personal compatible con su idea de floreci- miento y salud. Lo que era buena salud en el Medioevo europeo no puede pa- rangonarse a lo que es salud hoy día. El factor geográfico agrega discrepancias aún mayores, no solamente relacionadas con condicionantes físicos, sociales o psicológicos. Lo considerado como vida buena o digna de ser vivida está cul- turalmente determinado. La salud colectiva también es narrativa de muchas voces. Lo realizable en el entorno familiar, en las comunidades y en las organizaciones sociales se arti- cula en las nociones de nación o Estado. Concebir la “salud” como un derecho humano, aunque prevalente, no anula el deber de las personas y las comunida- des de actuar conforme a ideales valóricos de su época y circunstancia. La idea estadounidense del decent minimum es un modelo que preside la construcción del “sujeto” en una discursividad que considera creencias, convicciones ideo- lógicas o religiosas y expectativas derivadas del horizonte de esperanza que acompaña al hecho de ser humano. Los esfuerzos conceptuales de la institución social de la medicina, explíci- tos o tácitos, se dirigen a legitimar prácticas según valores y convicciones que merecen ser preservados, promovidos o estimulados. Definen lo no aceptable, lo que puede evitarse o debe prohibirse. Cuando estas admoniciones proceden de las ciencias empíricas gozan de mayor prestigio que las derivadas de las creencias, al menos en ciertos grupos. La tensión entre dato (o hecho, fact) y creencia ( belief ) arraiga en el inconsciente colectivo. Siempre se comprueba que no hay hechos sino interpretaciones. Por ejemplo, la lectura de instrumen- tos produce textos cuya verosimilitud no admite réplica por su carácter repro- ducible y mecánico. Las máquinas producen datos que forman juicios sin estar sometidas al cansancio, el prejuicio, o la limitación del conocimiento indivi- dual. Tales “textos” gozan de aceptación y determinan prácticas. La tesis de la “textificación universal” debe complementarse con la com- probación de que ningún texto tiene una única lectura. Los textos viven en sus intérpretes; si estos no existen, no existen los textos. Al menos, aquellos con eficacia social, que son los que interesan. Saber es poder. Poder hacer. El conocimiento es una forma de organizar textos (informaciones) de modo que conformen unidades coherentes, con sentido, pero que al mismo tiempo sean efectivos en las relaciones sociales y en el imaginario colectivo. Hay claves de lectura: el mismo texto puede leerse con propósitos edi- ficantes, educativos, provocadores, persuasivos, emotivos. La comunicación pura, des-interesada, es una ficción. Hay intereses sociales en cada acción y por ende en cada fundamentación discursiva, racional, razonable o emotiva, de actos y comportamientos. Parte del problema es reconstruir las intencio- nes de quienes crean textos, entender su circunstancia, motivos y limitaciones. Esta hermenéutica, en los textos producidos por seres humanos, exige sensi- bilidad estética e histórica. Pareciera ser que los textos producidos por máqui- nas tienen interpretaciones unívocas. Una radiografía o un electrocardiograma,
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