Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

310 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas Junto a los textos escritos, la ritualización de las prácticas debe considerar comportamientos, tanto de quienes brindan ayuda como de quienes la solicitan y sus “otros significativos” (parientes, amigos). La conducta humana incluye ritos y liturgias que confieren sentido y trascendencia a las acciones. Incluso antes de fijarse por escrito las prácticas médicas se insertan en formas de in- terpelar y responder, acciones y funciones sociales que confieren significado, aceptación social y poder. Medicina, en sentido amplio, es el conjunto de prácticas e instituciones orientadas al bienestar humano: recuperar funciones y capacidades, mantener formas de vida vinculadas a la salud, prevenir daños o minusvalías, promover estilos de vida. Equiparar medicina con salud ignora que esta es una cons- trucción personal, una narrativa de sí mismas que las personas construyen ba- sándose en sus capacidades y expectativas según la situación. El polisémico constructo “calidad de vida” enriquece la connotación valórica (y por tanto relativa) de la palabra salud para aludir al goce de las potencialidades de un ser humano. Medicina como concepto histórico tiene muchas variantes; aplicado a épo- cas pasadas sus acepciones y determinantes deben considerar los contextos y los discursos. El médico medieval y renacentista, y hasta bien entrado el siglo xix , no disponía de muchos elementos curativos. La práctica estaba influida por prejuicios, mitos y costumbres de la época. En ocasiones predominó una orientación demiúrgica, en otras una empirista o basada en concepciones de Naturaleza. Estas claves para entender la práctica social son esenciales para comprender las relaciones entre discurso, textualidad y medicina. TEXTUALIDAD Y NARRATIVA Una forma de textualidad humana universal es la narrativa 127 . No se trata so- lamente de signos y símbolos que reemplacen cosas (o palabras con el poder de estas). Los textos humanos discurren y transcurren. Están en permanente mutación mimética, en que la prefiguración ( mimesis praxeos ), la configura- ción, la refiguración y la comprensión juegan papeles decisivos en su eficacia y comprensibilidad (Ricoeur, 1995). La salud personal es una narrativa de sí misma que las personas confi- guran considerando situación actual, expectativas, confrontaciones con otras personas y el entorno. Basta comprobar cuánto se adapta una persona con me- noscabos, discapacidades o minusvalías cuando dispone de recursos, propios 127 Mi discurso de incorporación como Académico de Número a la Academia Chilena de la Len- gua se tituló “Medicina y Narratividad” (1991). Por la misma época publiqué algunos artícu- los que luego fueron usados para conformar la noción de medicina narrativa, hoy corriente.

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