Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
300 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas Tal evolución la ha sufrido canapé en Andalucía, como anota el drae en su tercera acepción, según ya expusimos antes: Canapé . [...] 3. And . Banco de paseo o jardín, con respaldo. La misma evolución deja también huellas en Canarias: canapé (v. camapé ). m. Nombre con que se sigue llamando en los pueblos de la Gran Canaria un banco de cantería azul, sin respaldo, que aún perdura en algunas alamedas y parques. (Está compuesto por dos largas piedras la- bradas, que se apoyan en el centro sobre un sillar cuadrado y en sus extremos en dos cabezas altas, curvas, en función de brazos. No tiene, pues, relación con los “escaños de asiento y respaldo acolchado”, ni con esos otros uten- silios de descanso hechos con un “enrejado de junco y con respaldo sólo de madera”, “canapés” de que nos habla la Academia) ( G uerra ). [ TLCan ] 7. A lgunos registros en el C orpus D iacrónico del E spañol ( corde ) (1780-1900) Una visualización somera de la presencia de sofá en el corde permite adelan- tar la primera documentación de esta voz a 1780. Desde entonces y hasta 1900 sofá conoce algo más de 600 registros en unos 150 documentos. Tales documentaciones en su gran mayoría refieren a un mueble blando , cómodo , mullido , muelle , en el cual una persona puede acostarse , apoltronar- se , arrellanarse , desmayarse , echarse , recostarse . Se lo asocia igualmente a ambientes elegantes, usualmente salones de casa. Ocasionalmente y en mo- mentos más bien tempranos de la historia de esta palabra se precisa el origen exótico, persiano , oriental , de la India de algún sofá. Raro es encontrar alusiones a un sofá que sea de junco , espadaña , paja ... aunque en obras de Pérez Galdós sí se suele presentar este tipo de asiento. Lo suponemos ya menos cómodo, aunque se lo adereza con mantas , por ejemplo. Ahora bien, solo marginalmente encontramos un par de registros que nos hablan de un asiento desprovisto de comodidad. En ambos casos hay concien- cia de un uso algo traslaticio del término: A falta de sillas para todos, pues no había más que una en aquel limitado re- cinto, que era una renegrida y mugrienta cocina, y con la señora Pepa eran cuatro lospersonajesqueestabanen laescena, cediéronlaa ladueñade lacasa para que acabase de gobernar el fuego, sentándose después Manolo en ella como jefe de los viajeros, y los restantes interlocutores, que eran dos arrie- ros, llamado el uno Lagartija, y el otroMendrugo, improvisáronse un sofá de
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