Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

285 L a solución del milenario problema …/ Miguel Castillo Didier y en todas las funciones y documentos del Estado. Quedaba así legalizado el neogriego; se daba término a la diglosia moderna y terminaba el dualismo lin- güístico de más de veinte siglos. Se hicieron algunas adaptaciones y modificaciones menores a la Peque- ña Gramática Neohelénica de Manolis Triandafilidis editada en 1969, como una especie de resumen de la gran Gramática de 1941. Así surgió la oficial Νεοελληνική Γραμματική. Las ediciones de esta gramática suman varios cien- tos de miles de ejemplares, los que se han distribuido gratuitamente, Este paso fundamental de la sociedad griega dejaba, sin embargo, en pie el arcaísmo “ortográfico”. Era este un arcaísmo sui generis, pues consistía en conservar los tres acentos, los dos espíritus, las combinaciones entre aquellos y estos, más la iota suscrita: elementos gráficos todos que, como sabemos, no existían en la época clásica. Además se conservaba la grafía de los diptongos de la lengua clásica, los que habían comenzado a desaparecer en los últimos siglos antes de Cristo y en los primeros de la era cristiana. Tempranamente, el diptongo ai se había “cerrado” en [e]. Luego los diptongos oi y ei devinieron [i]. Más tarde los diptongos eu y au llegaron a ser [ev] cuando antecede a vo- cal o consonante sonora y [ef] cuando antecede a consonante sorda; lo mismo sucede con el antiguo diptongo au: [av] [af]. La “grafía histórica” del neogriego causaba dificultades “ortográficas” ini- maginables para nosotros. En una pequeña palabra como ei=)mai - yo soy - era posible para un escolar hacer cuatro faltas al escribir el sonido [i]: i h u oi, además de las siguientes respecto del acento y espíritu: colocar espíritu áspero en vez de suave; poner el espíritu en la primera vocal; colocar acento agudo en vez de circunflejo. Con esto, el niño cometía 7 “faltas” solo en la primera sílaba. En la segunda sílaba podía hacer una “falta” más: escribir el sonido [e] con épsilon y no con alfa-iota. En total: 8 faltas. En la palabra “soy”, en cas- tellano, solo se puede hacer una: escribir “soi” en vez de “soy”. El sonido [i] podía verse escrito con cinco grafías i h ei oi u. Si a ello se agregaban los dos espíritus y los tres acentos y sus combinaciones, tal sonido podía verse escrito de cerca de… 30 formas. Es de imaginar la cantidad de decenas de “faltas” que se podían hacer en una línea, las que podrían fácilmente superar las cien en una página. ¡Qué su- plicio para el pequeño escolar y qué trabajo para el profesor! Estas dificultades ortográficas casi inimaginables para nosotros, más el aprendizaje y uso de una lengua artificial, con declinaciones y conjugaciones distintas de las reales, hacían de la escuela un verdadero tormento para los ni- ños. De ahí la deserción escolar y la verdadera aversión a la lectura de textos poco inteligibles. Esto último se daba en niños y adultos. La reforma del año 1981 suprimió dos de los tres acentos, los espíritus, la iota suscrita y el acento de los monosílabos con la sola excepción de los inte- rrogativos pou/ pw/j y la conjunción disyuntiva h/. Con estas y otras modificaciones menores, las dificultades disminuyeron enormemente.

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