Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
281 L a solución del milenario problema …/ Miguel Castillo Didier Desafortunadamente habrían de pasar 152 años, un siglo y medio, para que quedara abolido el arcaísmo y se reconociera legalmente la lengua neogriega propiamente tal, la lengua hablada por los griegos modernos. La voz contraria a la “dimotikí” es la del gran filólogo y eminente patriota Adamandios Koraís (1748-1833), quien propondrá un camino intermedio: uti- lizar una lengua con un arcaísmo limitado para ir, poco a poco, “purificándola” y acercándola al griego clásico. Su desprecio por el “populacho” es muy claro: “Llamamos ilustradas a las naciones solo cuando llevan sus lenguas a la perfección […]. El populacho es siempre el populacho. Si no tenenos el dere- cho de la orden tiránica ‘así quiero que hables’, tenemos de seguro el derecho del consejo fraterno ‘así debemos hablar’ […]. Escribe con atención, pensan- do; destierra de la lengua la cizaña de la vulgaridad […]. Los hombres sabios de la nación son naturalmente los legisladores de la lengua […]. La más horri- ble vulgaridad de nuestra lengua es la falta de infinitivo” 108 . Lo que Koraís llama “la más horrible vulgaridad” del neogriego no es más que una realidad, generada en la evolución de la lengua. El antiguo α) παρέμφατον dio paso al uso del subjuntivo para expresar lo que había sido el nombre del verbo: e) qe/lw e)/cein a)gaqo\n u(io/n = qe/lw na e/cw agaqo/ gio quiero tener un hijo bueno. Cuando el nombre del verbo es sujeto de una oración, la expresión en subjunti- vo se sustantiviza con el artículo neutro το. El subjuntivo puede utilizarse con cualquiera persona o con el pronombre indefinido “uno”: to na douleu/ei kanei/j ei/nai kalo/ trabajar es bueno to na douleu/eij ei/nai kalo/ trabajar es bueno ton na douleu/oume ei/nai kalo/ trabajar es bueno Los “arcaístas” griegos, que representaban una posición secular, heredera del aticismo, se impusieron. Hubo arcaístas que plantearon el “regreso” a la lengua clásica, que era para ellos “la lengua helénica”. Cualquiera otra forma repre- sentaba una “corrupción” inaceptable. En plena mitad del siglo xix , veinti- trés años después del reconocimiento de la independencia, el erudito Panayotis Sutsos, atacando no digamos a la dimotikí sino a la lengua arcaizante, la katha- révusa, impuesta en el Estado nacido en 1830, proclamaba rotundamente que debía adoptarse el griego clásico como lengua del nuevo país: 108 Citado por M. Triandafilidis (1938) Νεοελληνική Γραμματική Ιστορική Εισαγωγή Gramática Neohelénica Introducción Histórica. Atenas, p. 428. Sobre Koraís, puede verse en castellano “Adamandios Koraís, el último de los grandes ilustrados”. En Castillo Didier M. (2019) Eu- genio Vúlgaris y la Ilustración Griega. Santi ago: Centro de Estudios Griegos.
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