Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
278 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas da en el campo de la lengua árabe y en el del idioma alemán. Pero en estos ca- sos no hay dos o más formas lingüísticas tan extremadamente diferentes, como lo son la “katharévusa”, lengua casi exclusivamente escrita, y la “dimotikí”, lengua hablada, producto de un proceso de evolución natural, multisecular, de aquel griego que leemos en Homero y, yendo más atrás, de aquella forma an- terior conservada en la escritura Lineal B, que en el siglo xx dieron a conocer los trabajos de Ventris y Chadwick. Los primeros textos que conocemos de la lengua griega pertenecen a una época en que se presenta dividida en diversos dialectos, fundamentalmente el ático, el jónico, el eólico y el dórico. Hasta el siglo iv a. C., los griegos hablan su dialecto, pero comprenden los otros. Las diferencias entre los dialectos no obstan a la comunicación entre ellos. Es más, se produce una suerte de especia- lización literaria de ciertos dialectos. Así el eólico y el dórico serán preferidos para la poesía, mientras el ático lo será para la prosa. Con el surgimiento de la “koiné”, la lengua griega común que se forma en el siglo iv a. C. con base principalmente en el ático, los dialectos son supera- dos 103 . Y tenemos una larga época en que la “koiné” es la lengua de los griegos y de las poblaciones helenizadas de los territorios que formaron parte del im- perio de Alejandro Magno. A la “koiné” se traduce el Antiguo Testamento , en los siglos iii - ii a. C., y en ella se escriben los libros del Nuevo Testamento , con la posible excepción del Evangelio de San Mateo , el que, en todo caso, solo conocemos en una versión griega. La realidad lingüística de la amplia comunidad que se comunica a través de la “koiné” comienza a alterarse en el Siglo i a. C., con el surgimiento del aticismo, aunque atisbos de este pueden comprobarse ya antes en los títulos de dos obras de Aristófanes de Bizancio (257-180 a. C.), quien fue uno de los di- rectores de la Biblioteca de Alejandría. Ellos son Sobre palabras más recientes y Sobre las expresiones sospechosas de no haberse dicho por los antiguos. Es- tos títulos muestran ya una actitud discriminatoria hacia palabras y expresiones no “aticistas” de la koiné. Los distintos cambios fonéticos, léxicos y morfosintácticos que se van produciendo en la koiné hacen que esta, ya hacia el siglo ii d. C., muestre cla- ramente los gérmenes de lo que será el griego hablado medieval y el griego moderno. Las reiteradas “faltas” que se observan en inscripciones y en cartas de gente poco letrada, que se han conservado en las arenas de Egipto, atesti- guan tales cambios. 103 Una síntesis en castellano del “problema lingüístico” de la Grecia Moderna puede verse en M. Castillo Didier: “La diglosía en la historia de la lengua griega”, Boletín de Filología Ho- menaje a Ambrosio Rabanales , Universidad de Chile, tomo XXXVII -1998.1999, y separata. En griego, dentro de una extensísima bibliografía, puede destacarse el volumen colectivo Babiniotis, G. (1999) To glwssiko/ zh/thma, La cuestión lingüística , que estudia el problema lingüístico en muchos de sus aspectos.
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