Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
220 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas suceder con lenguas minorizadas u oprimidas sin una política de revitaliza- ción y de estandarización, la gran mayoría de quienes tienen esta competencia activa son adultos. Según datos de la casen 2017, el 43,6% del universo de hablantes tiene entre 30 y 45 años, y un 34,9% es mayor de 45 años, respecto al cual el 14,4% tiene de 45 a 59 años y el 20,5% tiene más de 60 años. Solo un 22,5% del universo de hablantes activos tiene menos de 30 años (Chávez y Vergara, 2023: 619). Crystal afirma, en relación con la cantidad posible de hablantes que ga- rantizaría la supervivencia de una lengua, que: “el número total de hablantes no tiene sentido. El análisis de las situaciones culturales aisladas muestra que las cifras de población sin contextualizar son inútiles” (2001: 24). Justamente, aspectos como el demográfico y el de la vitalidad lingüística no están mecáni- camente correlacionados. En efecto, una lengua puede tener una baja vitalidad contando con un alto número de hablantes, y una lengua numéricamente pe- queña puede tener una alta vitalidad (Monsonyi, 2012: 209). La mayor parte de los estudios consultados en nuestro trabajo anterior confirma que el mapudun- gun , la lengua de los mapuches 72 , es la lengua con mayor cantidad de hablantes y con mayor vitalidad lingüística en Chile, aunque su realidad sociolingüística es muy heterogénea en las distintas áreas (cfr. Sánchez, 1996; Fabre, 2005; Le- clerc, 2011 y Velásquez, 2013) 73 , donde se constata una correspondencia con el modelo de transición lingüística característico de las lenguas nativas en Améri- ca Latina. En este caso se establece la siguiente dinámica: en primer lugar hay 72 Es esta una lengua de la familia araucana compuesta por dos lenguas: el huilliche o tsesun- gun (hablado en la región de Los Lagos en Chile) y el mapuche o mapudungun (Adelaar y Muysken 2004: 611; Álvarez-Santullano, 1992; Cañas-Pinochet, 1910; Contreras y Álva- rez-Santullano, 1989; Sadowsky et al , 2015). Es hablada tanto en Chile como en Argentina. Para Sánchez (1996: 76), según la zona hablada, se le llama mapudungu (lengua de la tie- rra), mapudungun (habla de la tierra), chedungun (habla de la gente), tsesungun (habla de la gente), así como paisano y lengua . La mayor parte de los hablantes de esta lengua reside en zonas rurales de las regiones de La Araucanía y, secundariamente, en la región de Los Ríos y Los Lagos (Velásquez, 2013). 73 Hans Gundermann y su equipo hicieron el estudio más completo acerca de la vitalidad lin- güística del mapudungun . Sus investigaciones demostraron que el monolingüismo en mapu- dungun es prácticamente inexistente, salvo en algunos ancianos (Gundermann et al. 2008). A su vez, hay casi un 45% de bilingüismo determinado por diversas proficiencias (Alarcón Neve 1998), en donde predomina el uso del español. De este universo, 40.092 personas (el 15,6% de la muestra) tienen el mapudungun como primera lengua aprendida, mientras que 14.803 personas declararon tener tanto el español como el mapudungun como primeras len- guas (5,0% de la muestra). La mayoría de los hablantes (64.806 personas, el 25,2% de la muestra) declararon tener el español como primera lengua (Gundermann et al. 2011). Por último, más de la mitad de los encuestados (un 63,2%) dice “entender todo o mucho” de la lengua (cfr. Gundermann et al. 2008). El trabajo del Centro de Estudios del Ministerio de Educación (2022) ha aportado nuevos y muy valiosos antecedentes sobre el sector ur- bano, no solo el rural, así como la medición de competencia lingüística, mientras general- mente se estudia la competencia percibida, como en Gundermann et al. (2008), entre otros.
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