Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

216 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas momentos de mayor o menor intensidad de transformación (Hamel, 1993: 19). En suma, nuestro análisis debe abordar procesos, no meras situaciones 65 . Pese a su aporte precursor, el análisis de Lenz no consideró la dimensión política de dicha relación. Como señalan Gumperz y Bennett (1981: 130): “la diversidad lingüística está en estrecha relación con la vida política de una co- munidad”. Específicamente, “el desplazamiento de una lengua minoritaria por una lengua mayoritaria es un proceso que da cuenta de las relaciones de poder” (Terborg y García Landa, 2015: 31). A propósito de este punto, Max Weber señaló tempranamente que la dominación juega un papel fundamental en las comunidades lingüísticas, conllevando la “imposición forzosa” de una lengua sobre otra(s) (Weber [1922] 2002: 695). Weber también subrayó la relevancia de la escuela en dicho proceso, pues: “la dominación ejercida en la ‘escuela’ determina también del modo más duradero y constante la forma y la preponde- rancia del lenguaje escolar oficial” ( ibídem ). Cabe destacar también la influencia de los factores sociales (en amplio sentido) en la dinámica de intercambio lingüístico. Este es el caso de la so- ciología del lenguaje de Pierre Bourdieu. Él propuso reemplazar la noción de competencia chomskyana por la de capital lingüístico , entendida como: “el poder de hacer funcionar en provecho propio las leyes de formación de pre- cios y de extraer la plusvalía específica. Todo acto de interacción, toda comu- nicación lingüística […] todas las interacciones lingüísticas son especies de micromercados que se hallan siempre dominados por las estructuras globales” (Bourdieu, [1984] 2011: 123-124). La interacción comprende “relaciones de fuerza lingüísticas: son relaciones que trascienden la situación, que son irre- ductibles a las relaciones de interacción” (Bourdieu [1984] 2011: 126). Como se ve, Bourdieu reconoce que cada hablante tiene un habitus propio y que el intercambio lingüístico tiene lugar siempre en situaciones concretas de comu- nicación, lo que constituye un sugerente aporte; pero sostiene, a la vez, que dichos intercambios están dominados por el mercado lingüístico y las luchas de fuerzas que los definen. Con ello los hablantes quedan reducidos a ser por- tadores de las relaciones de poder dentro del mercado lingüístico. Seguimos con Heidegger, esta vez para recuperar su idea del lenguaje como una actividad (Betätigung ), que se manifiesta en el hablar ( das Spre- chen ); o sea, donde existe una relación dinámica entre el hablante y la lengua (Heidegger [1934] 1991: 6). Heidegger cuestiona, de esta forma, la idea tra- dicional del lenguaje como expresión de ideas o de traspaso de información, 65 La distinción entre una sociología de la situación y otra de proceso ha sido desarrollada por Norbert Elias, para quien la primera elabora construcciones conceptuales estáticas, donde “todo lo mutable se reduce a algo inmutable”, a “una situación de equilibrio invariable”, mientras la sociología de procesos considera la sociedad “como algo que está en flujo con- tinuo” y siempre en condición de cambio (Elias [1977-1979] 2009: 33-40; también: Elias [1970] 2006: 137-138).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=