Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

214 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas podrían revertir el proceso de desplazamiento en favor del español. Nuestra respuesta en un artículo anterior (Chávez y Vergara 2023) fue negativa, más que nada por la profundidad del desplazamiento lingüístico en favor del espa- ñol. En efecto, esta transformación de las lenguas indígenas es el resultado de una relación histórica compleja entre los hablantes como sujetos activos, cuya acción está, a su vez, condicionada –no determinada– por diversas circunstan- cias, especialmente económicas y políticas 58 . Se puede interpretar la revitaliza- ción lingüística como un proceso en el que los hablantes asumen y ejercen su capacidad colectiva e individual de acción 59 . Por el contrario, el mero cuestio- namiento de las instituciones estatales y la politización de los temas educativos y lingüísticos puede reflejar –como señala Gundermann (2014: 109; 127-129)– un activismo político muy vivo por parte de las organizaciones indígenas, pero escamotea el problema central: las lenguas indígenas se hablan poco y se ense- ñan menos a las generaciones más jóvenes 60 . Según señala Gugenberg: “Como a menudo se observa entre los hablantes de lenguas dominadas, se da un valor muy alto a nivel emocional a la lengua materna, mientras que al mismo tiempo se le atribuye un valor social funcional bajo. El quechua es la lengua del cora- zón, cuya pérdida causa dolor, pero cuyo conocimiento y uso no traen ningún beneficio” (Gugenberg, 1999: 294). En consecuencia, las políticas plurilingües favorables a la revitalización de las lenguas indígenas solo podrían tener éxito si son impulsadas activa- mente por los propios hablantes y apoyadas con una acción estatal integral, o sea, capaz de abarcar todos los ámbitos, entre ellos la planificación formal y de estatus, la escuela y la comunidad. En rigor, no hay ningún sino definitivo que lleve a la desaparición de las lenguas indígenas, hay un desafío para los pueblos indígenas que todos podemos contribuir a superar. Por lo tanto, la res- ponsabilidad central recaería en los propios hablantes y en toda la comunidad 58 Nos inspiramos en el concepto de acción de Hanna Arendt: “una característica de la acción humana es la de que siempre inicia algo nuevo y esto no significa que siempre pueda comen- zar ab ovo , crear ex nihilo . Para hallar espacio a la acción propia siempre es necesario antes eliminar o destruir algo y hacer que las cosas experimenten un cambio” (Arendt [1969-1972] 1998: 13). 59 Y también de juego (a propósito, ver Caniguan y Caniullan, 2015), un aspecto relevante y no suficientemente considerado. Se puede recordar la notable afirmación de Schiller en La educación estética del ser humano ([1795] 1993, Carta 15: 618): “El ser humano solo jue- ga cuando es un ser humano en el pleno sentido de la palabra y solo es plenamente humano cuando juega”. 60 “Lo descrito nos hace pensar sobre las diarias contradicciones que enfrenta el quichua. Por una parte, en su rol emblemático, la lengua accede al espacio oficial y público, recibe reco- nocimiento nacional e internacional, se convierte en un importante símbolo identitario y del imaginario colectivo… Por otra parte, y como ya se ha visto, los habitantes de la lengua dis- minuyen y lo hacen aceleradamente de generación en generación” (Haboud, 2005: 31-32).

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