Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
211 D esplazamiento lingüístico y revitalización …/ Jorge Vergara et al. que son además variadas. El hecho de que el bilingüismo indígena haya sido generalmente la etapa intermedia entre el monolingüismo nativo y el mono- lingüismo en español no contradice lo dicho. Es más, refuerza la necesidad de enriquecer y profundizar el estudio del bilingüismo indígena como el resultado de procesos dinámicos entre las lenguas, entendiendo que sus resultados pue- den ser diversos y que algunos de sus efectos permanecen aún en la condición monolingüe en español. De acuerdo con lo que hasta aquí hemos reflexionado, lejos han queda- do los planteamientos de Ernest Renan, para quien, en El origen del lenguaje (1848), el espíritu de cada pueblo y su lengua están en la más estrecha cone- xión (“el espíritu hace la lengua, y la lengua a su vez sirve de fórmula y de límite al espíritu”, 1905 [1848]:153). Se daría, en su tesis, una jerarquización de lenguas y culturas, algo en lo que se basaron muchos intelectuales latinoa- mericanos para afirmar la supuesta inferioridad de las lenguas indígenas y el predominio de lenguas como las indoeuropeas. Este etnocentrismo lingüístico tiene una muy larga historia, que antecede con mucho a la formación de los Estados nacionales. Como comenta Umberto Eco (2002: 97) respecto a la va- loración del lenguaje propio en la Grecia Clásica: “El hombre griego hablaba el lenguaje . Todos los demás eran bárbaros, es decir, en términos etimológicos, los que balbucean”. El nacionalismo lingüístico alemán es un buen ejemplo para dar cuenta de esta actitud. En el siglo xvii , George Phillip Harsdörfer sostuvo que Adán debió necesariamente hablar la lengua alemana, cuyas raíces “representan a la perfección la naturaleza de las cosas” (Eco, 2002: 98). Fichte desarrolló ideas similares en la centuria siguiente. Consideró que la superioridad de los alema- nes sobre los demás pueblos germánicos radica en la conservación de su terri- torio y de su lengua originaria ( ursprüngliche Sprache ) (Fichte, [1808] 1978: 60). Mientras dichos pueblos han modificado su lengua, aceptando la extraña, los alemanes han conservado la propia, lo que es tanto o más significativo con- siderando que “los seres humanos son más bien formados por la lengua que la lengua por los seres humanos” (Fichte, [1808] 1978: 61). La continuidad de esta tradición de nacionalismo lingüístico germánico puede constatarse, ya en el siglo xx , en Heidegger. Para el pensador germano existe una afinidad esencial entre el griego y el alemán. El griego es la lengua del logos y, por ende de la filosofía (Heidegger [1954a] 2004: 42; [1956] 2004: 34-38) 50 ; mientras que el pueblo alemán es “el pueblo metafísico” (Heidegger, 50 No deja de ser significativo que, pese a esta valoración, las traducciones de Heidegger de los filósofos griegos antiguos hayan sido severamente cuestionadas. Tal es el caso de Casto- riadis, filósofo griego, quien comenta la traducción de Heidegger de un pasaje de Sófocles, sosteniendo que “ejerce una violencia tremenda sobre el texto de Sófocles […] en una pro- yección de los propios esquemas de Heidegger […] un grado increíble y monstruoso (como todo lo que escribió Heidegger sobre los griegos) de ignorancia sistemática sobre la pólis,
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