Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
210 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas de esta carta del original alemán: “Goethe dice, en alguna parte, que uno no se puede permitir decir nada importante en una lengua extranjera y eso me parece ser siempre errado […]. La poesía ya es una traducción, desde la lengua mater- na en otra, sea la francesa o el alemán. Ninguna lengua es la lengua materna” (Asadowski, 1986: 409). No se trata de que no existan primeras lenguas aprendidas, sino de cuestio- nar la idea de una primacía de una sobre otra, de la lengua materna concebida como única lengua o mayor. La condición realmente fundamental del lenguaje es la pluralidad a todo nivel: mundial, regional, nacional, de pueblos y perso- nas. Podríamos decir, parafraseando a Hanna Arendt, que las lenguas, no el lenguaje, habitan el mundo 48 . Por otro lado, esta pluralidad no es solo de hecho sino de derecho. Bien se sabe que existen relaciones de comunicación (contacto) entre las lenguas: prés- tamos e influencias de todo tipo, que son bidireccionales, de un idioma sobre otro. En el caso particular de Canetti, el movimiento entre lenguas llegó a cu- brir en un idioma, el alemán, las experiencias infantiles transcurridas en otras, el judeoespañol y el búlgaro, algo que cuestiona, precisamente, su condición de presuntas lenguas maternas. No sería –en este aspecto– distinta la dinámica entre una lengua indígena americana y el español y viceversa, del español a una lengua indígena. Una consecuencia relevante de dicho proceso de intercambio entre lenguas, fuera del sustrato esperable en el español estándar, es que el español hablado por los pueblos indígenas tiene marcas de las lenguas indígenas en todos los niveles. Un buen ejemplo es el español hablado por aymaras, el llamado castellano andino (cfr. Espinosa, 2003: Quelca Huanca, 2006; Stratford, 1991; Ticona y Markovits, 2023). En este caso se presenta una apertura o intercambio entre las lenguas, aun dándose en condiciones sociales adversas para los aymaras 49 . No debe olvidarse que la inmensa mayoría de los hablantes indígenas son bi- lingües, por lo que existe necesariamente una relación con dos lenguas, lo que deja una impronta en su habla. La consideración del bilingüismo indígena y del español hablado por per- sonas de estos pueblos como expresión de un intercambio entre lenguas, nos obliga a repensar la relación intra e interlingüística, evitando reducirla a fac- tores de poder. Esto significa poner las lenguas y sus transformaciones en el centro del análisis. Es decir, el análisis debe partir desde las lenguas y sus re- laciones y solo entonces se pueden abordar las condiciones extralingüísticas, 48 “Corresponde a la condición humana de la pluralidad, al hecho de que los hombres, no el Hombre, vivan en la Tierra y habiten en el mundo” (Arendt [1958] 2009: 22). 49 El estudio de Chiodi y Loncon, en cambio, considera que el problema central de las rela- ciones entre lenguas es “el control de los recursos lingüísticos”, lo que podría explicar el retroceso del mapudungun frente al español, pero no puede dar cuenta de las influencias del mapudungun en el español (Chiodi y Loncon, 1999: 32-33).
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