Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
209 D esplazamiento lingüístico y revitalización …/ Jorge Vergara et al. 128 y 132; 1980: 93 y 95). Medio siglo después el escritor se definirá como un “invitado” en dicha lengua, por su tardío aprendizaje 46 . Canetti, por lo de- más, escribirá únicamente en alemán, se comunicará cotidianamente en inglés y dejará de hablar el ladino –en sus palabras– confinado a su infancia en Bul- garia 47 . Junto al búlgaro, son las dos lenguas en las que vivió sus experiencias más tempranas. Sin embargo, y salvo algunos acontecimientos especialmente traumáticos, Canetti los recordará en alemán: Todos los acontecimientos de esos primeros años transcurrieron en es- pañol o búlgaro. Posteriormente, en su gran mayoría, se me tradujeron al alemán . Solo los eventos particularmente dramáticos, muertes u ho- micidios y los peores terrores han permanecido textualmente en español, aunque en forma muy exacta e indestructible. Todo lo demás, esto es, la mayoría, y muy especialmente todo lo búlgaro, como los cuentos maravi- llosos, los llevo en mi cabeza en alemán (Canetti, 1977: 24; 1980: 20. Las cursivas son nuestras). En el caso de Canetti, no se trata de un movimiento consciente de traducción, como el que podría darse cuando alguien relata recuerdos transcurridos a otro lenguaje, el del interlocutor. Son las experiencias las que, por así decirlo, se han trasladado a la lengua alemana, borrando por lo tanto su forma original (Heller-Roanzen, 2008: 172). Son los idiomas mismos los que se abren entre sí, pues “no hay ninguno que sea completamente nativo […] ninguna lengua es verdaderamente la “lengua madre”, ni siquiera la de nuestra propia madre”, se- ñala Heller-Roanzen (2008: 176). En efecto, las lenguas en Canetti se adaptan a necesidades diferentes (inglés para la comunicación habitual y alemán para escribir) sin que ninguna prevalezca sobre las demás. El orden de aprendizaje de estas se invirtió en el habla. El judeoespañol y el búlgaro se han abandona- do, en parte porque dejó de escucharlos a temprana edad; aprendió inglés muy niño y es una lengua que conservó; mientras el alemán lo aprendió poco des- pués y en una situación muy particular: con su madre y sin otros interlocutores. Se convirtió en su lengua artística y la de los recuerdos de infancia. Asimismo, Heller-Roanzen reproduce al respecto un extraordinario do- cumento: la carta enviada por la escritora rusa Marina I. Zwetajewa al poeta alemán Rainer Maria Rilke, el 6 de julio de 1926. Traduciremos un extracto 46 “Solo soy un invitado en la lengua alemana, que aprendí recién a los ocho años” (Canetti, [1981] 1995: 166). 47 “Me tiene que perdonar –le dice al editor Mario Muchnik, cuando éste le habla en español [sic]. Mi castellano es muy antiguo, arcaico”. Y agrega: “Es que el ladino era la lengua de mi infancia, la que se hablaba en la cocina. La lengua de las ideas, de la mente, para mí es el ale- mán, pero con la gente hablo en inglés” (Muchnik, 2006: 50 y 52). Canetti, por lo tanto, sigue con la idea de que el judeoespañol es una variedad arcaica del español, algo que a posteriori, los estudios de variación lingüística han desestimado.
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