Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

208 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas aparecer–, hoy sabemos que cada lengua representa una valiosa creación del ser humano (Moreno, 2000: 11-37 y 83-87; Crystal, 2001: 41-83). En efecto, la coexistencia de diversas lenguas dentro de un territorio es la realidad de la gran mayoría de la humanidad 43 . Al respecto, el filósofo español Manuel Reyes Mate ha contrastado dos modelos lingüísticos: el de la diáspora , o la coexis- tencia de diversas lenguas; y el de la polis , o una única lengua en un espacio político. Reivindica el autor la diáspora, consistente en “ocupar pacíficamente toda la tierra sin querer poseer un territorio en exclusiva para convivir mezcla- dos en lenguas y culturas” (Reyes Mate en Amiguet 2025, s. p.). El modelo de la polis se basa, además, en un supuesto errado: el que existe una única lengua originaria. Reyes Mate sostiene, en cambio, que: “no hay lengua propia ni im- propia. Veamos el caso de Derrida: hijo de judíos en Argelia. Su lengua es el hebreo 44 , pero sus padres la olvidaron. En Argelia debería hablar árabe, pero se habla francés, y cuando lo habla en Francia le dicen que habla raro. Y es... extranjero” (Reyes Mate en Amiguet 2025, s. p.) 45 . Heller-Roanzen (2008: 163-177) llega a la misma conclusión a partir del primer tomo de las memorias del escritor Canetti Elías, quién nació en Bulga- ria en 1905, en el seno de una familia judía sefardita. Su primera lengua fue el judeoespañol (a la que Canetti llama alternadamente ladino , español, caste- llano o castellano antiguo o arcaico en sus memorias y entrevistas), la lengua familiar dentro del hogar, donde también se hablaban “siete u ocho idiomas diferentes”, entre ellos el búlgaro, el griego, el francés, el gitano e incluso el turco (Canetti, 1977: 23-25; 419-420; 1980: 12-25; 290-291). Al mismo tiem- po, sus padres se comunicaban en alemán, lengua en la que se habían conoci- do y enamorado, y que nadie más entendía, constituyendo “su lengua secreta” (Canetti, 1977: 47-50; 1980: 36-38). Cuando su familia se trasladó a Inglaterra Canetti aprendió también inglés. Al fallecer su padre se mudó con su familia a Lausana, Suiza. Su madre, aún desolada por la partida de su esposo, decidió enseñarle alemán para hablar con él en esta lengua (Canetti, 1977: 122-140; 1980: 89-100). Sus métodos de enseñanza eran autoritarios y de una exigencia muy superior a la edad del pequeño Canetti, lo que no solo infligió un verda- dero terror en el niño, sino que “definió la profunda naturaleza de mi alemán, una lengua materna tardía e implantada bajo verdadero dolor” (Canetti, 1977: 43 Como recuerdan Harding-Esch y Riley ([1986] 2003: 28), más de la mitad de la población es bilingüe considerando que a la fecha existían 150 países y entre 3 mil y 5 mil lenguas. Aun- que las cifras difieren mucho según los autores, persiste el hecho de que existen muchas más lenguas que Estados, y, por tanto, que el Estado monolingüe es una excepción y no una regla. 44 Como judío sefardita, debería tratarse del judeoespañol. 45 Derrida mismo define su francofonía como “un hecho contingente cuyas consecuencias son incalculables, pues, aun cuando no soy francés de nacimiento […] estoy atado al idioma fran- cés” (Derrida, 2005: 152). Se ve claramente que, para el autor, el espacio político (Argelia) y el idioma (el francés) no se identifican. La lengua es lo esencial, añade Derrida, de aquí pue- den derivar diferencias de pensamiento, no “diferencias nacionales” (Derrida, 2005: 152).

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