Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

195 L a socialización lingüística del mapudungun …/ Javiera Quiroga Curin He aprendido principalmente escuchando, sobre todo a mis abuelos, pero yo aprendo más escuchando. Voy, paso ratos con ellos y escucho no más y luego hay palabras que no logro reconocer y ahí pregunto a mi abuela. Si después se me olvida esa palabra, le pregunto a mis tíos. Ahí ellos me di- cen y voy anotando las palabras para después. Ese ha sido mi método, pero todavía me cuesta caleta hablar con ellos en mapudungun , porque todavía es muy lento como hablo, me faltan algunos conectores. Por lo general, siempre me estoy topando con distintas dificultades. En este sentido, es justamente el tránsito del espacio de enseñanza hacia el diá- logo de los hablantes, uno en el que los aprendientes declaran que requieren más práctica, tiempo y posibilidades. Con respecto a la literacidad, si bien la oralidad muchas veces se ha caracterizado como una práctica propia del pue- blo mapuche, en el proceso de aprendizaje, la escritura también se convierte en un espacio privilegiado para la socialización. Si bien, tal como se afirmó, la conversación se vuelve un espacio significativo para la enseñanza, la escritura se vuelve muy activa tanto en talleres o internados, así como en los contactos que se mantienen entre hablantes y nuevos hablantes. En esta línea, los talleres e internados pueden dar instrucciones, usar estrategias de enseñanza con foco en la oralidad como juegos de roles, también se usan instrumentos como pre- sentaciones o guías que permiten el despliegue de esta modalidad como sopor- te para la realización de actividades. Igualmente, a quienes son estudiantes les cuesta apartarse de estas prácticas que usan tanto como apuntes como apoyo al momento de realizar ejercicios para usar la lengua. Millaray, una participante que ha trabajado como kimelfe, señala al respecto: Yo creo que nos falta potenciar el método comunicativo, que la gente ha- ble, todavía estamos centrados en la escritura y a la gente igual le cuesta. Hay que profundizar en hacerlos hablar, de que dejen un rato el cuaderno, como que la gente teme mucho eso, casi como si le sacaras el corazón, porque no quieren desprenderse, por el miedo de que se van a equivocar y también falta de fortalecer la dinámica. De modo que el desarrollo de la oralidad no se despega aún de la escritura y serviría como un andamiaje para el despliegue de competencias lingüísticas orales. No obstante, las prácticas relativas a la literacidad no son exclusivas del aula de clases, ya que también los participantes describen continuamente revi- sar y leer libros, manuales o guías de mapudungun como parte de sus prácticas propias. Igualmente, los aprendientes pueden escuchar música en mapudun- gun , transcribir audios, realizar traducciones propias, entre otras actividades, para practicar el mapudungun de manera individual. En cuanto a la profundización en la socialización de la lengua, las y los aprendientes señalan que las actividades mencionadas anteriormente se

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