Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
192 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas participantes. Otro espacio de aprendizaje corresponde a las organizaciones mapuche y comunidades. Una de las participantes indica que su interés por aprender a mapudungun ocurre cuando la invitan a una ceremonia mapuche y ella desconoce el idioma que están usando. En este sentido, si bien no existe un actor directo que exprese que debe aprender la lengua, es esta experiencia la que gatilla el interés por aprender. Al respecto, Millaray indica: Yo creo que esa fue la experiencia que me marcó. Cuando yo dije, yo nece- sito esto, yo necesito aprender esto. Me llené de contradicciones, sentí que era importante en términos de mi vida familiar, pero pensaba en por qué a mí no me enseñaron cuando era chica, por qué yo no entiendo nada. En este sentido, es relevante comprender que la socialización lingüística al ser interrumpida en una familia, como es el caso de Millaray, no significa la desa- parición de la lengua, sino que esta puede retomarse en otros espacios. Por otro lado, es necesario expresar que hasta el momento nos hemos referido princi- palmente a la inserción de los participantes al aprender mapudungun , puesto que muchos de ellos continúan en espacios de aprendizaje, ya que en la medida que aprenden más de la lengua esto genera una mayor posibilidad de contactar a otros hablantes. En efecto, aquellos participantes que cuentan con familia- res que conocen la lengua indican que en la medida que adquieren una mayor competencia pueden usar la lengua con sus parientes, e incluso descubrir que la competencia de ellos es mayor a la conocida. María, al respecto, plantea: Claro, ha sido mi aprendizaje en mapudungun [por medio de talleres]. Y después me doy cuenta de que mi papá realmente es hablante, y ahí des- pués que empecé a aprender, empecé a hablar con él, o sea, a decirle cosas. Y él me entiende y me habla también y yo le entiendo. Pero yo no sabía que él hablaba fluido. Igualmente, los aprendientes expresan que también hablan con pares que están en su mismo nivel en encuentros o en redes sociales. Ellos indican que se trata de un espacio más apto para practicar la lengua, así como indica que hablantes tradicionales pueden ser más propensos a corregir; así lo indica Andrés: Es mucho mejor hablar con gente joven. No hay miedo, si te equivocai na- die te va a decir nada. Entonces todos sabemos que no sabemos hablar tan bien. Entonces yo creo que eso me pasa a mí, que [con] la gente joven lo uso más. Millaray plantea algo similar, respecto a compañeros de una organización que comparte: “yo sabía que, si no me resultaba aquí [con los hablantes], podía ir a ellos [compañeros]. Ellos comprendían mi aprendizaje, porque ellos también
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