Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
186 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas 2. HABLANTES Respecto a los hablantes, se han elaborado diversas tipologías (Tsunoda 2006; Grinevald y Bert 2010) que consideran el nivel de exposición y la etapa eta- ria de aprendizaje de la lengua, que podríamos vincular a la socialización lin- güística. Algunas de las categorías más relevadas son hablante tradicional o hablante nativo , que se asocia a fluidez, mayor competencia y/o que han aprendido desde el nacimiento o la infancia (Tsunoda 2006). Sin embargo tam- bién es una conceptualización que ha sido cuestionada, en tanto se erige como una visión idealizada sobre cómo se debe hablar (Ramallo y O’Rourke 2011; Espinoza 2015). En el caso de los nuevos hablantes o neohablantes , se trata de una categoría que ha sido incluida en las últimas décadas (Tsunoda 2006; Ramallo y O’Rourke 2011; Ramallo 2020), que los describe como “individuos con poca o sin exposición en el hogar o comunidad a una lengua minorizada, pero que han aprendido la lengua a través de la inmersión, programas bilingües o proyectos de revitalización como aprendices adultos” (O’Rourke, Pujolar y Ramallo 2014: 1). En este sentido, ser un nuevo hablante no se vincula sola- mente a la adquisición de una lengua, sino también con una comprensión de la lengua como un elemento identitario y político (Jaffe 2015). Igualmente, es importante indicar que este concepto es principalmente de uso europeo y que se ha usado previamente en algunos estudios de lenguas indígenas, en específico, en mapudungun (Ramallo 2020), donde cuenta con algunas referencias (Cornejo 2015, Vergara 2016, Quiroga 2018). Se trata de una categoría académica que ha alcanzado ribetes sociopolíticos, en el que la existencia de neohablantes se identifica como un indicador de revitalización lingüística y una manera de retomar la transmisión intergeneracional luego de ser suspendida por el desplazamiento lingüístico (Ramallo 2020). Sin embar- go, reconocerse como nuevo hablante no es un calificativo plenamente acepta- do, ya que tiende a relacionarse con una alta competencia, en la que no todos los aprendientes consideran encontrarse, más allá de sí compartir prácticas e ideologías lingüísticas de estos hablantes. A raíz de ello, en muchas ocasiones hablaremos de aprendientes, que comprende una categoría más amplia pero que genera un mayor reconocimiento. 3. SOCIALIZACIÓN LINGÜÍSTICA La socialización, en términos amplios, es un concepto que trasciende a las cien- cias sociales y se asocia a cómo los individuos se insertan en un grupo o cómo intercambian prácticas. En palabras de Simkin y Becerra, consiste en “cómo incorporan normas, roles, valores, actitudes y creencias, a partir del contexto sociohistórico en que se encuentran insertos a través de diversos agentes de so- cialización” (2003: 55) y se trata de un proceso que depende de la trayectoria de
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=