Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
185 L a socialización lingüística del mapudungun …/ Javiera Quiroga Curin del siglo xxi (Sánchez, 1992). Actualmente, la encuesta del Centro de Estu- dios Públicos (2022), que se realiza entre las regiones de Biobío y Los Lagos, identificó que en la población mapuche un 70% reporta no hablar ni entender el mapudungun . Esto evidencia un aumento en relación con encuestas anterio- res que habían arrojado que un 63% no la hablaba ni comprendía en 2016 y un 54% en 2006. Si bien no existen documentos que realicen un catastro total de hablantes, un libro de Zúñiga (2006) indica alrededor de 200.000 hablantes de mapudungun . Por otra parte, en cuanto a espacios de uso, se aprecia un debilitamiento, en el que el mapudungun se ha retirado principalmente hacia lo privado y ca- rece de presencia en el escenario público como medios de comunicación o es- pacios institucionales de mayor presencia. Es por ello por lo que la presencia del mapudungun en la Convención Constitucional desarrollada entre los años 2020 y 2021 generó gran conversación y discusión en los medios. Además se ha evaluado que el mapudungun , al igual que otras lenguas indígenas, posee un bajo prestigio, en especial en oposición a lenguas europeas (Gundermann et al., 2014, Pérez de Arce 2016). Por otra parte, debemos agregar la disminu- ción de transmisión intergeneracional que registran diferentes estudios que han abordado la vitalidad lingüística, donde se evidencia una mayor competencia en personas adultas mayores, especialmente en los grupos etarios más altos, mientras que en jóvenes y niños estos niveles descienden de manera palpable (Lagos et al., 2009; Lagos 2012; Wittig 2011). En este sentido, la socialización del mapudungun enfrenta un contexto adverso, que también ha identificado en su uso una fuente potencial para experimentar racismo. Desde diferentes es- tudios y testimonios, se asocia la existencia de burlas y humillaciones al usar el mapudungun (Antinao 2014; Quidel 2016; Loncon 2017b). Sumado a ello, nos encontramos en un Estado que carece de una política pública lingüística nacional en este momento (Loncon 2010; Lagos y Espinoza 2013). Si bien se han desarrollado avances en materia de derechos lingüísticos, hoy se requieren más políticas lingüísticas y legislaciones que garanticen estos derechos (Lon- con 2010). Sin embargo también han comenzado a surgir estudios (Loncon 2010, 2015, 2017a; Loncon y Castillo 2018; Vergara y Salazar 2015; Vergara 2016; Mayo 2017; Becerra et al. 2021; Moya-Santiagos y Quiroga-Curin 2022), que dan un mayor foco a la emergencia de estos núcleos de revitalización lingüísti- ca que ha implicado la participación de nuevos actores, especialmente adultos y jóvenes, y la inclusión de nuevas prácticas como estrategias digitales y mo- dalidades como talleres e internados. Igualmente, estos espacios colaboran en la transmisión de nuevas concepciones y actitudes sobre la lengua. A raíz de ello, en el presente artículo nos proponemos analizar la socialización lingüísti- ca de estos nuevos hablantes, a partir de relatos de vida.
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