Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

162 E studios en homenaje al doctor G ilberto S ánchez C abezas 2. DESPLAZAMIENTO SOCIOLINGÜÍSTICO, TRANSMISIÓN GENERACIONAL Y SOCIALIZACIÓN DEL LENGUAJE 2.1. L a socialización lingüística . C onceptos generales Ochs y Schieffelin (2014) sostienen que la socialización lingüística ( sl ) se in- serta en un campo que incluye la situación sociocultural que se vive durante la infancia. Es un proceso que ocurre en distintos escenarios, lo que implica también diversas situaciones comunicativas y la ejecución de variedades de re- glas metapragmáticas. Un elemento preponderante de este proceso es la cons- trucción de significados entre los niños (aprendices de la lengua) y los adultos (agentes que tienen más conocimiento). Sabemos que el lenguaje es una fuerza socializadora que, a partir de la in- teracción y de las prácticas de socialización de sus agentes, construye la com- petencia y los diversos sistemas de valoración, de creación y de representación social durante la niñez. Los intercambios colaborativos están presentes en este proceso y son socialmente organizados. Los niños se involucran en actividades con otros, quienes guían la participación (Ochs y Schieffelin, 2014; Kulick y Schieffelin, 2004; Nonaka, 2014; Riley, 2014; Garret; 2014). A través de las prácticas de socialización lingüística se deja en evidencia que los niños tienen posicionamientos sociales y comunicativos en las distintas actividades en que se sumergen. El producto último de este proceso es la cons- trucción de un miembro comunicativamente apto e involucrado en las activida- des de las comunidades. Para lograr estos propósitos es necesario comprender las perspectivas cambiantes, también permanentes, que significan y organizan elementos varios: mundos axiológicos, relaciones, instituciones y conocimien- to (Ochs y Schieffelin, 2014). La socialización del lenguaje implica una adaptación a las ideologías de los miembros de una comunidad, conceptualizaciones que se relacionan con los recursos comunicativos que circulan en la comunidad y la forma en que se utilizan para expresar emociones, mantener las relaciones y adquirir cono- cimientos. Se requiere también conocer los parámetros situacionales de la co- municación, en términos socioculturales, es decir, los niños deben aprender las bases sociales y culturales en el acto propio de la interacción. Este panorama general contrasta con una mirada de la sl entendida como un fenómeno local, situado. Es decir, los niños, además de ser hablantes, son integrantes de una cultura, lo que significa que tienen que aprender a inter- pretar los significados sociales situados y las representaciones colectivas que les permitan actuar de acuerdo con las circunstancias sociales específicas. Por ejemplo, los roles de participación son fundamentales para entender cómo y cuándo se producen tipos de preguntas, comandos, afirmaciones, expresión de emociones, entre otros elementos (Ochs y Schieffelin, 2014; Kulick y Schie- ffelin, 2004).

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