Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas
113 A ntropología lingüística : bordes …/ Cristián Lagos Fernández Lingüística –con sus respectivos enfoques teóricos y epistémicos determina- dos–, construyendo un área que demuestra la necesaria consideración que en Lingüística se debe tener no solo hacia la teoría antropológica, sino que, sobre todo, hacia la Teoría Social en general (Harrington 2005), entendiéndola como un necesario espacio de intertextualidad –en investigación y formación acadé- mica– para todas las ciencias sociales. Desde un punto de vista más contemporáneo, la Antropología le ofrece a la Lingüística acercarse a marcos teóricos y epistémicos que hagan visibles los compromisos sociocéntricos (de clase) y etnocéntricos (incluidos los de géne- ro, por ejemplo) que han definido los fundamentos de su observación del len- guaje, las lenguas y la comunicación, desde sus inicios hasta la actualidad. El mejor ejemplo de ese círculo virtuoso de colaboración lo constituye la irrupción de la noción de “ideología lingüística” que, más allá de las distintas acepcio- nes y definiciones que de ella se hagan, corresponde entender que el lenguaje y las lenguas son un campo de construcción cultural y, por tanto, de clase, de género, etnia, etc. Así las cosas, se abre paso a una aproximación que no consi- dera al lenguaje y las lenguas como fenómenos cosificados y neutros, sino que como fenómenos culturales y políticos altamente dinámicos y heterogéneos (Makoni y Pennycook, 2006; Romaine, 2007; Jaffe, 2007; Kroskrity, 2009). Ubicados desde esta perspectiva debiera surgir el cuestionamiento acerca de la legitimidad o no de hablar de la existencia de “la” Lingüística, tal como se hace con “la” Física o “la” Química, pues tras esa pretendida uniformidad o neutralidad de miradas se oculta el hecho de que –al menos en sus tradiciones discursivas hegemónicas a través de la historia– predominantemente ha corres- pondido a una masculina, blanca, de una élite socioeconómica, educacional y urbana de raíz eurocéntrica. Así como ocurrió ya hace décadas en otras Cien- cias Sociales (en una nueva demostración de la desconexión de la Lingüística y los lingüistas de los debates en Teoría social), cuando se instaló el debate y la reflexión disciplinaria acerca de la producción teórica y empírica en las Ciencias sociales, planteando la posibilidad de pensar en “Psicologías” (Fer- nando y Moodley 2018); “Sociologías” (Wimberley 2008, Rosa 2015, Al-Har- dan 2022), y “Antropologías” (Quinlan 2000, Krotz 2010, Le Bonniec 2023), resultaría de interés plantearse las mismas preguntas y debates en relación con la producción de conocimiento en Lingüística. Esto es relevante, en particular en un país como Chile, subalterno y subalternizado, con un pasado-presente colonial, diverso, mestizo e indígena, pero en cuyos centros de formación e investigación aprendemos y reproducimos predominantemente lo que se ha dicho del lenguaje, las lenguas y la comunicación desde esos centros geopo- líticos y culturales alineados con el proyecto de tradición racional iluminista, eurocéntrico, de la humanidad. Finalmente, como un segundo aspecto de relevancia que es posible proyec- tar desde la Antropología lingüística hacia los estudios del lenguaje, debemos destacar la importancia de un enfoque etnográfico para estudiar este fenómeno
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