Estudios en homenaje al Dr. Gilberto Sánchez Cabezas

107 A ntropología lingüística : bordes …/ Cristián Lagos Fernández 2. SURGIMIENTO E IDENTIDAD DE LAANTROPOLOGÍA LINGÜÍSTICA Habiendo dado cuenta de la cercanía histórica –epistémica, teórica y metodo- lógica– entre la Lingüística y la Antropología, nos abocaremos en esta sección a definir y delimitar los bordes y posibilidades de la Antropología lingüística, un área que, precisamente, explica su emergencia y existencia en este espacio compartido entre ambas disciplinas. Espacio compartido, además, dado por el hecho de que lenguaje y cultura son parte de un continuo dialéctico y sinérgico, en el que las relaciones entre producto y productor se desdibujan. El lenguaje humano tiene la particularidad de ser un generador de la intersubjetividad en la que desarrollamos nuestra vida individual y social, pero, a la vez, es intersub- jetividad. Es un producto y a la vez práctica de la cultura, tal como lo señala Duranti al referirse, de modo acertado, al campo de preocupaciones de la An- tropología lingüística (Duranti 1997). Definir qué es una disciplina, su objeto y enfoque siempre es complejo, más aún cuando esta corresponde a un área dentro de las Ciencias sociales. Esto, pues, estas ciencias y la concepción que de ella se forjan quienes inte- gran su comunidad científica, está influida por el paradigma teórico al cual adhieren. En tal sentido, las miradas sobre la disciplina misma han cambiado y cambian con el tiempo, así como también dependiendo del punto de vista teórico/epistémico de quien las construya. Así, por ejemplo, la definición de la Lingüística –su objeto de estudio y enfoques– que se haga desde un mode- lo cognitivo, generativo, sistémico funcional o crítico va a diferir. Lo mismo para el caso de la Antropología, el modo de entenderla desde un enfoque ma- terialista, funcionalista, cognitivo, interpretativo, sistémico, etc., no va a ser el mismo. En tal sentido, la Antropología lingüística no puede entenderse como una “mezcla” entre Antropología y Lingüística, o el cruce de intereses entre ambas disciplinas o la aproximación a la relación entre el lenguaje y la cultura, pues va a depender de lo que se considere una y otra disciplina, qué entiendan por “lengua” y por “cultura”, de cuáles sean sus énfasis y perspectivas. Por tanto, no a cualquier Antropología (cualquier antropólogo/a) le va a interesar el lenguaje como objeto, ni a cualquier Lingüística lo propio con la cultura o el fenómeno etnológico. Un ejemplo de esta confusión lo constituye el uso, no muy difundido pero sí presente en la tradición lingüística, de la denominación “Lingüística antropológica” para aludir al área. Su uso resulta inexplicable y sería más bien la muestra de falta de conocimiento acerca de la Antropología como Ciencia Social. El caso más llamativo es el uso de esta denominación por parte de Foley (2012), quien considera a la “Lingüística antropológica” como un subcampo de la Lingüística que “estudia el lugar del lenguaje en su contex- to social y cultural amplio, su rol en forjar y sostener las prácticas culturales y las estructuras sociales” (p. 44). Si bien las ilustraciones que entrega para caracterizar el interés de este supuesto campo son pertinentes, no queda claro

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