Policy Brief - Testeo genético de DPYD precio a fluoropirimidinas en cánceres sólidos: una política sanitaria para reducir la toxicidad grave en oncología

Fuente: “Quimioterapia” por Ministério da Saúde, CC BY- NC-SA 2.0 4 Variantes germinales en el gen DPYD , que codifica DPD, pueden reducir significativamente su actividad metabólica. Se han descrito más de un centenar de variantes en este gen, aunque cuatro de ellas ( DPY- D *2A, DPYD *13, DPYD c.2846A>T y DPYD HapB3) explican una proporción importante de los casos clínicos de toxicidad grave asociados a fluoropirimi- dinas. En términos clínicos, estas toxicidades se tra- ducen en hospitalizaciones en hasta un 20% de los pacientes con eventos severos, ingreso a unidades de cuidados intensivos en un subconjunto relevante y una mortalidad atribuible que puede alcanzar 1%. (Donadio et al., 2022). Se estima que entre 3% y 5% de la población general presenta deficiencia parcial de DPD, mientras que la deficiencia completa es rara pero conlleva un riesgo extremadamente alto de to- xicidad severa (Farinango et al ., 2022). En respuesta a esta evidencia, diversos orga- nismos científicos y regulatorios internacionales han promovido la incorporación de pruebas genéticas para identificar estas variantes antes de iniciar tra- tamiento con fluoropirimidinas. En particular, la Eu- ropean Medicines Agency (EMA) recomienda evaluar la deficiencia de DPD antes de iniciar tratamiento con 5-FU, capecitabina o tegafur, mediante genoti- pado o pruebas funcionales (EMA, 2020). Asimismo, consorcios internacionales como el Clinical Phar- macogenetics Implementation Consortium (CPIC) y el Dutch Pharmacogenetics Working Group (DPWG) han publicado guías que permiten ajustar la dosis de fluoropirimidinas según el genotipo del paciente (Amstutz et al., 2018; Lunenburg et al ., 2020). A pesar de la sólida evidencia científica y de las recomendaciones internacionales, la implementa- ción sistemática del test genético DPYD sigue sien- do limitada en países de ingresos medios, debido a barreras estructurales, incluyendo la ausencia de financiamiento específico, falta de codificación en sistemas de reembolso, limitada disponibilidad de laboratorios con capacidad diagnóstica, tiempos de respuesta incompatibles con la toma de decisiones clínicas, y brechas en formación en farmacogenó- mica clínica. Esta situación incluye en varios aspec- tos a Chile y América Latina, donde el tratamiento con fluoropirimidinas a menudo se inicia sin evaluar previamente la actividad de DPD. Esta brecha entre evidencia y práctica clínica constituye un problema relevante de seguridad del paciente y de política sanitaria, ya que expone a los pacientes a un ries- go evitable de toxicidad grave, pudiendo derivar en hospitalizaciones, uso de terapias intensivas e inclu- so muertes prevenibles, además de generar costos significativos para los sistemas de salud. La incorporación del test genético de DPYD previo a la administración de fluoropirimidinas emerge como una intervención de medicina de pre- cisión capaz de mejorar la seguridad del tratamien- to oncológico. Estos aspectos se alinean con la Ley Nacional del Cáncer (N° 21.258) y el Plan Nacional de Cáncer 2022–2027, que promueven la actualiza- ción de protocolos basados en evidencia. Aunque la implementación del test implica un costo inicial, la evidencia demuestra que este se compensa amplia- mente mediante la reducción de hospitalizaciones, complicaciones graves y uso de recursos críticos,

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