Manual especializado para internados profesionales de fonoaudiología

100 Sección 4/ Trastorno del Espectro Autista desde una mirada Fonoaudiológica 3 Rol de los padres y/o cuidadores en el abordaje del TEA • Explicar el impacto que suscita en los padres y/o cuidadores (familia) el tener un hijo(a) con TEA • Explicar el rol de la familia en el abordaje de TEA. • Considerar la importancia de que entre familias compartan sus experiencias de vida con personas con TEA. OBJETIVOS DEL CAPÍTULO El nacimiento de un hijo(a) con TEA genera inevitablemente, en mayor o menor medida, una crisisdentrode la familia, caracterizadaporun fuerte impacto emocional, un proceso de adaptación y rede nición del funcionamiento familiar, cambios en la relación de pareja y la necesidad de ayuda y asesoramiento (Baña, 2015). La familia enfrenta un proceso de asimilación de una nueva y compleja realidad. Tener un niño/a con TEA implica una ruptura de las expectativas que se habían creado en torno al hijo(a). Al shock emocional inicial suelen seguir sentimientos de confusión y de fracaso personal (Milla & Mula, 2009). En los programas de atención temprana dirigidos a niños(as) con TEA, es fundamental considerar a la familia como aliada en el desarrollo de programas de intervención para el niño(a). Al mismo tiempo, la familia debe ser objeto de intervención. El objetivo principal de esta intervención es ayudar a los padres a superar las distintas etapas del proceso de aceptación de la nueva realidad, además de atender sus demandas y necesidades de información y formación (Milla & Mula, 2009). En cuanto a la información, los padres y/o cuidadores necesitan comprender tanto el cuadro general del TEA como la situación particular de su hijo(a). Por otro lado, la formación fortalece la seguridad de los cuidadores en su rol de crianza y mejora sus habilidades para contribuir al desarrollo y evolución del niño(a) (Enseñat et al., 2015). Cuando los padres y/o cuidadores conocen y aplican estrategias efectivas, pueden aprovechar las actividades cotidianas para estimular a sus hijos(as) e involucrarlos en interacciones afectivas. De esta manera, la estimulación no se limita únicamente a los momentos estructurados de la terapia, sino que se extiende a la jornada diaria (Enseñat et al., 2015), ver gura 4.8. Una intervención e caz debe fomentar habilidades de comunicación espontánea y funcional, proporcionando oportunidades de interacción a lo largo del día y en diversos contextos. En el ambiente familiar, resulta esencial que los aprendizajes trabajados en las sesiones Figura 4.8. Ilustración del rol de los padres como coterapeutas.

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