Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

29 UNIVERSIDAD DE CHILE: HEREDERA DE 150 AÑOS DE ENSEÑANZA SUPERIOR AGRONÓMICA tar la civilización de todos los hijos de Chile en ambas bandas de la cordillera y una gran unión de familia”. La primera sociedad agrícola: primeros pasos de la educación En 1838 fue fundada la Sociedad Chi lena de Agricultura, convirtiéndose en la asociación gremial más antigua de Chile. Esta sociedad se creó buscando “sacar del letargo y del atraso a una de las actividades productivas más esenciales de la nación”: El 20 de mayo de 1838, se emite el acta de fundación de la Sociedad Chilena de Agricultura, la que señalaba: “En la ciudad de Santiago de Chile a 20 días del mes de mayo de 1838, se reunió en la sala de la Universidad (hace referencia a la Universidad de San Felipe; recién un año después, el 17 de abril de 1839, se emite el decreto que crea la Universidad de Chile) un número considerable de vecinos presididos por el señor Ministro de Justicia don Mariano de Egaña, con el objeto de fundar una Sociedad de Agricultura que promoviese y mejorase en la República ese importante ramo en la industria nacional”. La sociedad fue creada gracias a la iniciativa de José Miguel de la Barra y otros santiaguinos, por decreto del presidente José Joaquín Prieto. La agricultura, como la principal fuente de riqueza, y la existencia de una ínti- ma relación entre vida agraria y virtud, fueron dos con- ceptos básicos en la filosofía de la naciente sociedad. El primer directorio de esta sociedad estuvo presidido por Domingo Eyzaguirre, con Pedro Nolasco Mena Ramírez y Francisco García Huidobro como vicepresidentes, Antonio García Reyes como secretario y Diego Barros, como tesorero. Uno de los primeros acometidos de la recientemente creada Sociedad de Agricultura fue establecer una quinta experimental, que se asemejara a las “haciendas modelo” de Gran Bretaña y Francia. Con esta idea en mente, los miembros del directorio de la Sociedad iniciaron la búsqueda de un terreno apro- piado cerca de Santiago: “ Se pusieron en movimiento los dirigentes, se analizaron las factibilidades ofrecidas por las vastas zonas despobladas aledañas a una capital aún reducida a un moderado número de manzanas, y se concluyó en que el antiguo Llano de Portales, si- tuado a menos de una legua de la Plaza de Armas y al Oriente del brazo del Mapocho que rumbeaba por la ²⁰ Arancibia y Yávar, 1994. ²¹ El Agricultor, Número I, octubre, 1838. ²²El Agricultor, Número I, octubre, 1838. ²³ Montaldo, 2004. Alameda, y, sin embargo, mero campo raso salpicado de malezales, era el sitio más a propósito para el efecto”. 21 El 27 de mayo de 1838 se celebra públicamente la instalación de la Sociedad Chilena de Agricultura. Al acto asistieron: el presidente de la República, ministros de estado, la Ilustre Municipalidad de Santiago y “gran parte del vecindario”. La sociedad nace, entonces, bajo la protección del gobierno de José Joaquín Prieto, el que promete pres- tarle cuantos auxilios sean necesarios para conseguir el objetivo de dicha institución. “En consecuencia (el Supremo Gobierno) debe comprar el sitio que la sociedad elija para establecer una quinta en que se den las leccio- nes prácticas de agricultura, y costear el transporte de Europa a Chile y asignar sueldo a los agrónomos que se hagan venir para cultivarla”. 22 En sus primeros años, y ante la inexistencia de un predio para realizar las labores de enseñanza tan requeridas en dicho período, la sociedad opta por entregar lecciones teóricas y prácticas, a través de su publicación periódica. Así lo señala Eyzaguirre en junio de 1839: “Se ha comenzado a tratar en él de los elementos jenerales de toda producción agrícola: yo creo que será en breve un repertorio de curiosos tratados, así como es ya el depósito de los frutos que la Sociedad ha comenzado a rendir”. 23 La sociedad consideraba que de la acertada elección del terreno dependía la utilidad que pudiera prestar el establecimiento educacional a instalar en ella. Sus socios recorrieron varios fundos, pero ninguno de ellos cumplió con las expectativas previstas: “Se visitó por segunda vez la quinta denominada de Aeta, y se trató aunque inútilmente con sus dueños, de allanar las difi- cultades que ocurrian para su venta”. 24 La ubicación de la Chacra de la Merced en el Llano de Portales, 26 conocida después bajo el nombre de Quinta Normal de Agricultura (ver anexo 2), fue entonces el primer paso hacia la instrucción agrícola que diera el gobierno del presidente J. J. Prieto, quién en su mensaje al Congreso señaló: “Participaréis, sin duda, de la satisfacción con que miro los útiles trabajos de la Sociedad de Agricultura. Hallase ya en posesión de un pequeño fundo en las cercanías de la capital, para

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