Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

28 CAPÍTULO I : LA AURORA DE CHILE: DE LA COLONIA A 1842 “La Patria Vieja quedó gravemente herida desde el cuar- telazo del 2 de septiembre, que encabezaron los ochocientos y Rozas; y el fracaso de Chillán la dejó exánime. Rancagua sólo fue el golpe de gracia, o mejor aún, su partida de de- función, pues ya sólo era un cadáver ambulante”. 18 El Instituto Nacional En 1811, Juan Egaña habría propuesto establecer en la república un instituto nacional para las ciencias, artes, oficios, instrucción militar, religión, ejercicios que den actividad vigor y salud y cuanto pueda formar el carácter físico y moral del ciudadano (Silva Castro, 1953). Para construir dicho establecimiento, propuso la fusión de los establecimientos que ya existían, para crear el propuesto por Egaña. Lo que llevó finalmente a su creación, fue la acción del general José Miguel Carrera, que en 1812 disolvió el Congreso Nacional, al asumir el mando de la Nación, e iniciar una serie de obras, como la creación del pri- mer periódico, La Aurora de Chile, con Fray Camilo Henríquez como su primer director. El 18 de junio de 1812, publicó en su periódico el proyecto de funciona- miento y organización del Instituto Nacional, con el objetivo de “dar a la patria ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor” (C. Henríquez. 1812 La Aurora de Chile). La Junta de Gobierno, pre- sidida por José Miguel Carrera, consiguió elaborar un proyecto y su financiación y aprobó la fundación del Instituto Nacional, fusionando todas las instituciones educativas existentes, inaugurándose el 10 de agosto de 1813 en el edificio de la Real Universidad de San Felipe. Las clases se iniciaron en el colegio San Miguel de la Compañía de Jesús, bajo la rectoría del presbí- tero Francisco Echaurren, exrector del Convictorio Carolino. Entre sus primeros alumnos se destacaron Diego Portales, Manuel Bulnes y José Joaquín Pérez. Al recuperar el gobierno, la junta realista clausuró el Instituto Nacional el 17 de diciembre de 1814. El 20 de julio de 1819, consolidada la independencia de Chile, el Senado acordó la reapertura del Instituto Nacional, el día de las festividades de la Virgen del Carmen, bajo el gobierno de Bernardo O’Higgins. 19 ¹⁷ Encina, Tomo VI, 1952. ¹⁸ Proclama del Senado Conservador sobre el restablecimiento del Instituto. El Instituto Nacional. 1819. www.memoriachilena.cl ¹⁹ Extracto de: María Graham, diario de su residencia en chile (1822) y de su viaje al brasil (1823) En la década de 1820, Lord Cochrane, también preocupado por educar la labor agrícola en nuestro país, comienza a importar herramientas agrícolas que permitan modernizar tales labores. Así lo relata doña María Graham: “Si alguna vez he conocido el genio, puedo decir que en Lord Cochrane es sobresaliente. Después de comida fuimos á pasear á la chacra, que está situada en un sitio pintoresco y abrigado, como á una legua de la casa. A la entrada hay varias herramientas agrícolas que Lord Cochrane ha traído con el objeto de introducir los adelantos modernos en Chile, país de su adopción. El arado, el rastrillo, la pala de la Europa moderna, todo es nuevo aqui, donde durante siglos no se ha conocido ningún adelanto. Dentro de los cierros de la chacra hay un espacio dedicado á la multiplicación del alerce, de la haya y de la encina; creo que el alerce se adapta pecu- liarmente á este clima. Desde que lord Cochrane llegó a Chile, se encuentran en las despensas las zanahorias, los nabos y varias otras clases de legumbres que antes eran desconocidas aquí. De vuelta á la casa, estuvimos viendo varios diseños de buques de pequeño calado para hacer el cabotaje, y así se pasó para mi la más agradable de las noches que he pasado en Chile.” 20 Benjamín Vicuña Mackenna rescata de los archivos de la Sociedad Chilena de Agricultura unas cartas del general Bernardo O’Higgins al secretario de la Sociedad Chilena de Agricultura, originalmente digiridas al presi- dente José Joaquín Prieto, en los años 1830, 1831 y 1832 “la Provincia de Concepcion puede producir y proveer con trigo y harina, no solamente a Coquimbo, Huasco y Copiapó, si no también, a Lima, Guayaquil y Panamá, con tal que el agricultor posea el necesario conocimiento, capital e industria y sea efectivamente protegido por un gobierno honrado y vigilante”. “Ocupan mi imaginación materias de gran importan- cia de calcular y adquirir de todos los medios posibles la amistad, no solamente de los araucanos sino también de todos los pehuenches y huilliches”, “todos los habi- tantes del valle del este como del oeste de Los Andes son chilenos. Yo considero que los puelches, pehuenches y patagones son tan paisanos nuestros como los demás habitantes nacidos al norte del Bio-Bio y después de la independencia de nuestra patria ningún acontecimiento favorable podría darme mayor satisfacción que presen-

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