Policy Brief - Buen trato en la docencia clínica: Recomendaciones para fortalecer e implementar la Norma de Sana Convivencia y Protección de la Salud Mental en Campos Clínicos

10 Seguimiento: sistemas internos de aseguramiento de la calidad, instancias de gestión institucional y de la SES. • Fijar estándares mínimos de condiciones for- mativas en los campos clínicos, incluyendo lí- mites razonables de jornada, tiempos de des- canso, cupos adecuados por tutor, supervisión efectiva y espacios físicos dignos para el estu- dio, la pausa y el autocuidado. • Incorporar estos estándares en los convenios docente-asistenciales y en los instrumentos internos de gestión, asegurando que su cum- plimiento sea verificable. • Integrar indicadores de bienestar docente y estudiantil en los procesos de evaluación ins- titucional y, cuando corresponda, en los de acreditación de carreras, programas y campos clínicos. • Implementar protocolos de inducción integra- les previos a cada rotación clínica, con orien- taciones sobre autocuidado, salud mental, prevención del maltrato, rutas de apoyo ins- titucionales, manejo de situaciones críticas y criterios básicos de convivencia. • Establecer canales confidenciales de apoyo, orientación y acompañamiento emocional para estudiantes y docentes, con procedi- mientos claros de derivación, respuesta opor- tuna y resguardo de la confidencialidad. • Monitorear periódicamente las condiciones formativas y de bienestar en los campos clí- nicos mediante encuestas, registros institu- cionales y mecanismos de retroalimentación, para identificar tempranamente situaciones de sobrecarga, desgaste o vulneración y activar medidas preventivas y correctivas. • Promover una corresponsabilidad institucional entre universidades y servicios de salud para el resguardo del bienestar en los escenarios clínicos, reconociendo que las condiciones de aprendizaje forman parte de la calidad de la formación. III) Derechos humanos, equidad de género e in- clusión como competencias evaluables Propósito: pasar de principios normativos a prác- ticas pedagógicas medibles, sostenidas y sujetas a evaluación institucional. Responsables: instituciones de educación superior, a través de sus unidades académicas de género, inclu- sión y equidad, y de educación en ciencias de la salud. Seguimiento: sistemas internos de aseguramiento de la calidad, instancias de gestión académica y la SES. • Integrar resultados de aprendizaje explícitos vinculados al trato digno, la empatía, el res- peto y la comunicación inclusiva en los pla- nes de estudio, considerando la diversidad de género, las identidades trans y las disidencias sexuales. • Diseñar e implementar rúbricas y guías de observación para evaluar estas competencias, incorporando indicadores de equidad, un len- guaje inclusivo y un enfoque ético de la diver- sidad. • Desarrollar materiales docentes inclusivos y accesibles, así como simulaciones clínicas con enfoque ético, interseccional y de derechos humanos. • Evaluar periódicamente el clima formativo desde una perspectiva de género y diversi- dad, mediante instrumentos institucionales estandarizados, con reporte a las instancias de gestión académica y de aseguramiento de la calidad.

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