Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad
POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA 15% de la energía nacional y concentra un 56% del gasto energético en calefac- ción, constituyendo el núcleo principal del problema de pobreza energética vincu- lada a habitabilidad térmica. Si bien la política habitacional presenta déficits en el reconocimiento formal y medi- ción de la pobreza energética, es fundamental reconocer que el Ministerio de Ener- gía ha desarrollado una agenda específica para abordar este fenómeno. En 2024 el Ministerio de Energía creó un programa presupuestario específico denominado “Acceso y mejoramiento energético para reducir la pobreza energética en el país”, que recoge y amplía actividades que la Subsecretaría de Energía desarrollaba pre- viamente. Este programa aborda cuatro dimensiones: 1) acceso a distintas fuen- tes de energía para la población (eléctrica, agua caliente sanitaria y calefacción), 2) calidad del suministro energético y uso de fuentes sostenibles, 3) habitabilidad referida a mejorar condiciones de confort térmico de viviendas, y 4) asequibilidad entendida como el impacto del gasto en energía en la economía doméstica. A la fecha de publicación de este texto no se conocen antecedentes sobre la aplica- ción e impactos del programa. En síntesis, el diagnóstico evidencia una desarticulación crítica entre los avances del sector energético en reconocer y abordar la pobreza energética, y las limitacio- nes persistentes en la política habitacional para integrar esta perspectiva. Mientras el Ministerio de Energía ha desarrollado definiciones, instrumentos de medición y programas específicos, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo mantiene una apro- ximación centrada en la regulación de nuevas construcciones sin abordar sistemá- ticamente el parque habitacional existente, que constituye el principal problema. La actualización de la Reglamentación Térmica 2024-2025, aunque representa un avance significativo en estándares para viviendas nuevas, no resuelve la situación de los más de 5 millones de viviendas construidas sin exigencias térmicas ade- cuadas. Esta brecha deja sin abordar la dimensión de habitabilidad de la pobreza energética para la mayoría de la población, especialmente hogares de menores in- gresos que habitan viviendas construidas antes de 2008. Esta fragmentación institucional perpetúa una situación en la cual los avances nor- mativos y programáticos ocurren de manera desarticulada, limitando su efectividad para reducir la pobreza energética estructural. Las propuestas para superar estas brechas y avanzar hacia políticas integrales que articulen las agendas de vivienda y energía, abordando tanto el parque nuevo como el existente, se desarrollan en el capítulo 4 de recomendaciones de política pública. 52
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