Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad
POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA mas de mejoramiento, mientras que arrendatarios, allegados y propietarios de me- nores recursos enfrentan barreras significativas. El contexto de provisión y tenencia en Chile presenta, entonces, características es- pecíficas que condicionan las posibilidades de intervención en eficiencia energética. La política de vivienda social ha logrado uno de sus objetivos fundamentales: faci- litar el acceso a la propiedad para millones de familias, lo que constituye un activo patrimonial y un factor de estabilidad significativo para los hogares. Sin embargo, una vez transferida la propiedad, el Estado dispone de mecanismos limitados para impulsar mejoras en el parque habitacional existente, ya que las decisiones de in- versión en eficiencia energética quedan en manos de propietarios que frecuente- mente carecen de los recursos para financiarlas. A esto se suma un mercado de arriendo en crecimiento con incentivos desalineados y ausencia de regulación so- bre estándares mínimos; y una proporción significativa de hogares en situación de allegamiento prácticamente invisibilizados en las políticas habitacionales vigentes. Esta configuración requiere que las recomendaciones de política reconozcan ex- plícitamente estas diferencias, desarrollando instrumentos específicos para cada modalidad que no solo aborden las barreras técnicas sino también las estructuras de incentivos y capacidades de decisión diferenciadas. Como se analizó en la sección anterior, el modelo de provisión habitacional basa- do en lógicas individualistas limita las posibilidades de intervención colectiva en eficiencia energética. Esta fragmentación incide también sobre las oportunidades de superar la pobreza energética, fenómeno que presenta mayores posibilidades de ser enfrentado desde perspectivas comunitarias y colaborativas que reconoz- can su dimensión colectiva y territorial (Middlemiss et al. 2019). Las estrategias de afrontamiento individual documentadas se potencian significati- vamente cuando se articulan mediante redes comunitarias. Araya y Oyarzún (2024) documentan cómo las juntas de vecinos funcionan como espacios fundamentales donde las personas comparten información sobre programas gubernamentales de apoyo para mejoramiento de viviendas, intercambian conocimientos prácticos para sobrellevar condiciones de pobreza energética, y desarrollan estrategias co- lectivas de negociación con proveedores de servicios energéticos. Estas redes sociales constituyen verdaderos sistemas de soporte que amplían las capacidades individuales de los hogares. A través de la organización comunitaria, BOLT 2.4 DIMENSIÓN COMUNITARIA: COHESIÓN SOCIAL Y PARTICIPA- CIÓN EN POLÍTICA ENERGÉTICA 32
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