Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad

POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA diante mediciones directas y enfoques subjetivos sustentados en la recopilación de impresiones y experiencias de los hogares. Sin embargo, persiste una brecha significativa en la falta de mediciones directas de las condiciones de habitabilidad de quienes experimentan pobreza energética, particularmente en el Sur Global (Al Kez et al. 2024; Pérez-Fargallo et al. 2018). La evidencia demuestra que la habitabilidad constituye un marco conceptual fun- damental que permite vincular las políticas de vivienda con las de pobreza ener- gética. Este marco revela que las políticas habitacionales no pueden diseñarse de manera independiente de las consideraciones energéticas, ni las políticas energé- ticas pueden ignorar las condiciones materiales de las viviendas. La habitabilidad emerge como el punto de convergencia en que ambas agendas deben articularse: una vivienda que no garantiza condiciones térmicas adecuadas, además de lumí- nicas y acústicas, compromete la salud y el bienestar de sus habitantes, mientras que los hogares en situación de pobreza energética enfrentan barreras estructu- rales para alcanzar niveles básicos de habitabilidad. Reconocer la habitabilidad como eje articulador implica asumir que la vivienda cons- tituye el espacio donde se materializan tanto las condiciones de pobreza energética como sus impactos en el bienestar integral de las personas. Por ello, comprender el nexo entre vivienda y pobreza energética desde la perspectiva de habitabilidad permite desarrollar políticas públicas más integrales que aborden simultáneamen- te las dimensiones físicas, económicas y sociales del problema. El consumo de energía en los hogares es un pilar fundamental de los sistemas energéticos de un país, indispensable para satisfacer necesidades esenciales y fomentar el bienestar. En Chile, el sector residencial representó el 18% del consu- mo energético total en 2023, excluyendo el de transporte (Ministerio de Energía 2024a). Este consumo se concentra en usos térmicos como la calefacción (56%) y el agua caliente sanitaria (18%), mientras que la cocción de alimentos y los electro- domésticos completan el perfil con una menor participación. Además, en la matriz energética de estos hogares la biomasa, principalmente leña, constituye el 44% del suministro, superando con creces a la electricidad (26%) (CDT, Corporación de Desarrollo Tecnológico, y In-data 2019). Esta dependencia de la leña, especial- mente acentuada en las ciudades de la zona sur austral debido a sus condiciones climáticas, sitúa a la vivienda en el centro de los desafíos de desarrollo, económi- BOLT 1.2 LA VIVIENDA COMO SISTEMA ENERGÉTICO MULTIDIMENSIONAL 11

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