Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad
POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA cos y ambientales del país, lo que hace imperativo que cualquier política de tran- sición energética justa incorpore la realidad del sector residencial. La alta dependencia de la leña genera una triple crisis. En primer lugar, impone una carga económica desproporcionada a las familias. En regiones como Aysén, el gas- to en combustibles de madera llega a representar el 40% del presupuesto de ser- vicios básicos del hogar, una cifra 150% superior al promedio de la macrozona sur (Instituto Nacional de Estadísticas 2025b), y que supera con creces la referencia del 10% de gastos en energía, indicador común de pobreza energética en la dimen- sión económica (Boardman 2012). En segundo lugar, la combustión a gran escala de leña es una de las principales fuentes de material particulado fino, con graves consecuencias para la salud pública y el medio ambiente (Heberle et al. 2018; Re- yes et al. 2019). Finalmente, a pesar del alto consumo y gasto, los niveles de confort térmico en las viviendas siguen siendo bajos. Este escenario de alto gasto energético, impactos negativos en la salud y bajo bien- estar es una manifestación clara de pobreza energética. Si bien el concepto se aborda de distintas maneras a nivel global, desde el acceso en países de bajos in- gresos hasta la equidad en los de altos ingresos (Bhattacharyya y Timilsina 2010), en el contexto chileno su origen está intrínsecamente ligado a la deficiente calidad constructiva y a la baja eficiencia energética del parque de viviendas (Urquiza et al. 2019; Villalobos, Chávez, y Uribe 2021). Esta ineficiencia obliga a los hogares a recurrir a sistemas de calefacción de alto consumo, perpetuando ciclos de preca- riedad. En este sentido se vuelve fundamental entender los problemas de habita- bilidad en su vínculo con la pobreza energética, los que resultan en condiciones de privación del confort higrotérmico. Las brechas de habitabilidad en Chile pueden observarse en su vínculo con las 3 dimensiones de pobreza energética, establecidas en el marco propuesto por la Re- dPE (2019) para el contexto territorial nacional. Estas dimensiones permiten enten- der los umbrales materiales y culturales, y aplicarlas en su relación a condiciones de habitabilidad, y específicamente al acceso a confort higrotérmico en las vivien- das del país. Así, y acorde a lo presentado en la figura 1, las condiciones territo- riales determinan los requerimientos higrotérmicos acorde a la infraestructura de calefacción, energía y vivienda, así como a aspectos culturales. En cada contexto territorial específico, los residentes de un hogar presentan umbrales de tolerancia de salud y bienestar que establecen los requerimientos higrotérmicos, de calidad de aire intradomiciliario, entre otros. Estos requerimientos determinan los umbrales de la dimensión física, dados por la habilitación de acceso a recursos y tecnologías 12
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