Panorama de estudios actuales del español en América

d i e g o b e n t i v e g n a | 1003 Por una filología americana: el estilo, la estilística, los debates argentinos y sus proyecciones continentales en los años 30 y 40 Se trata de la compilación que Alonso titula Introducción a la esti- lística romance , que incluye exclusivamente —y la decisión no debe pa- sar inadvertida— artículos de ámbito alemán (Karl Vossler, Leo Spitzer y Helmut Hatzfeld) traducidos por el propio Alonso y, otro dato que se debe retener especialmente, por uno de sus discípulos más lúcidos: Raimundo Lida. En la introducción al volumen, Alonso explicita los fines de la colec- ción que se inaugura: 1. reproducir en español y agrupar orgánicamente las investigaciones de este carácter referentes a nuestra lengua y a nuestra literatura que se han publicado disgregadamente y en idiomas extraños; 2. fomentar y publicar investigaciones nuevas de este orden, tanto sobre temas apenas esbozados o del todo intactos en que se tratan formas de la lengua común o de las regionales, como sobre nuestros autores peninsulares y americanos, anti- guos y modernos; 3. poner al alcance de los lectores de nuestro idioma los trabajos capitales de carácter general y de valor programático en ambos aspectos (lengua común y estilos personales), a fin de informar y de orien- tar para la investigación de nuestra lengua y de nuestra literatura (Alonso 1932a, pp. 13-14). Nótese la insistencia en el posesivo «nuestra», que va construyendo dis- cursivamente una comunidad imaginada (Anderson, 2011) de pertenencia: «nuestra lengua», «nuestra literatura», ya aparecen en el primer punto y se siguen desplegando en el resto del fragmento, con un anclaje concreto en las prácticas letradas de las que la noción de estilo, en teoría, debería dar cuenta: la de «nuestros autores, peninsulares y americanos, antiguos y modernos». Según se desprende del fragmento citado, a partir de la figura autoral el estilo permitiría pensar los modos en que se construye una sub- jetividad—y en consecuencia, si lo político (con Alain Badiou, 2016), invo- lucra formas de producción de subjetividad, se proyecta allí una política— dispuesta en un espacio atlántico (desde donde se dirimen las posiciones geográficas) y en una tradición idiomática (de antiguos y modernos).

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