Lenguas en la Universidad. Políticas lingüísticas en la educación superior

parte 1. textos preliminares 23 de saber y con condiciones de producir una reflexión favorable al plurilingüismo. Así, «innovar en el campo del lenguaje y de las políticas lingüísticas» implicaba: • Con relación al inglés: i) negar el presupuesto de que es «la lengua universal de la producción de conocimiento y de la enseñanza superior» y proponer, en el terreno de lo real, un mapeo de las lenguas que circulan o se hacen ne- cesarias en las diversas áreas del conocimiento; ii) com- prometerse con la necesidad de ir reformulando el dis- curso sobre la lengua inglesa y sobre su lugar, haciendo un esfuerzo para superar la relación de subalternidad con la que, de modo regular, nos ubicamos con relación a ese idioma; iii) dando una vuelta de tuerca más, cuestionar que, si el lugar del inglés es, en cierta forma, indiscutible en el espacio de la universidad, lo que sin duda debe ser objeto de discusión permanente es el lugar de esa lengua entre las otras, de modo que en ese ámbito no alimente- mos la reproducción de sentido común por filosofía es- pontánea (Pêcheux, 1988), sin someter esa idea lingüística —según la cual el inglés es la lengua universal de la cien- cia— a la necesaria reflexión. • Defender la idea de que es preciso mantener viva la mus- culatura lingüístico-discursiva de las lenguas, capaz de dar sustento a las estructuras argumentativas, propias —en cada una de ellas—del pensamiento, ya que las mis- mas son base de «las diversas prácticas de producción de conocimiento» en el mundo académico; al reconocer esa diversidad, evitamos —como observa Hamel (2013)— centrarnos exclusivamente en «la publicación», una de las etapas del proceso de investigación. • Respetar las historias lingüísticas de los estudiantes y de los varios actores de la universidad.

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