Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025

926 una carrera del campo de la salud, los saberes procedimentales sobre los pacientes son imprescindibles de aprender de manera presencial. Una vez definida la caja curricular, se resolvió que toda la presencialidad estaría reunida en tres jornadas intensivas hacia el final del cuatrimestre en las cuales se concentrarían visitas y prácticas en los servicios hospitalarios. Este formato facilitaría el traslado de estudiantes de otras partes del país en una sola ocasión en cada cuatrimestre, abaratando costos y simplificando la logística de cada uno de ellos. En paralelo, el área de formación docente facilitó un relevamiento acerca del nivel de capacitación de quienes estarían a cargo de la enseñanza en la nueva modalidad virtual. Mayormente, los equipos contaban con cierto grado de formación docente, muchos de ellos en estrategias de enseñanza en la virtualidad. Esto puede atribuirse a la decisión institucional de redoblar esfuerzos a partir de la pandemia, en las capacitaciones vinculadas a la remotización de la enseñanza para los equipos docentes. Si bien el plan de estudios expresó el marco de definiciones sobre el que se debía trabajar, restaban aún otras decisiones centrales, por ejemplo, cómo sería una semana “tipo” de cursada. Entre el equipo de asesoría pedagógica, la dirección de la carrera y la secretaría académica de la universidad, se establecieron los siguientes acuerdos: • cada asignatura mantendría el mismo día de cursada que tenía previo a la virtualización velando por la organización de los equipos docentes al no exigirles una reorganización de sus agendas; • la distribución, en cada semana, entre modalidad sincrónica y asincrónica sería de 50% y 50%, garantizando contacto semanal en vivo entre docentes y estudiantes, considerando que al tratarse de una carrera de grado es importante el acompañamiento cercano. El trabajo de la asesoría impone “...interpretar el lenguaje particular de esa cultura profesional, y a la vez hacer comprender a los docentes la estructura, la lógica y la terminología de las ciencias pedagógicas, es decir, ayudar a construir un nuevo territorio inter donde ambos transiten y trabajen en común, donde pueda dejar de ser mirado como forastero o como invasor…” (Lucarelli, 2008, pág. 7). Teniendo en cuenta esta perspectiva y una vez definida la nueva estructura de la carrera, se pautaron encuentros 1 a 1 con los equipos docentes desde 3 meses antes del inicio del cuatrimestre para diseñar a nivel micro y en conjunto la planificación de cada clase adaptándose a la nueva modalidad. En las primeras reuniones con cada equipo, se advirtieron saberes previos heterogéneos sobre la enseñanza en la virtualidad y por ende las asesorías se ajustaron a necesidades singulares, permitiendo distintos tiempos y grados de avance y detalle. Se propuso el trabajo sobre una plantilla modelo de planificación para facilitar el diseño de las clases que incluyó: los contenidos, los objetivos de aprendizaje, las actividades y estrategias de enseñanza. Algunos equipos - generalmente menos experimentados o más pequeños- sostuvieron reuniones periódicas desde aquel primer encuentro; otros, tomaron las herramientas ofrecidas pero avanzaron de manera más autónoma. Siguiendo a Copertari, Sgreccia y Segura (2011) “Lograr que la comunidad universitaria se apropie de las dinámicas conceptuales y de los beneficios que puede proporcionar la virtualización y de sus manifestaciones tecnológicas, exige combinar varias estrategias. Lo más complejo consistirá en desrutinizar las prácticas de una

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