Libro de Actas del III Congreso Latinoamericano y del Caribe e Investigación en Educación Superior- LatinSoTL- 2025

823 La formación de profesionales de la salud debe adaptarse a un contexto global caracterizado por la complejidad, la rápida evolución tecnológica y demanda de habilidades específicas. Así, la actualización y formación permanente resultan esenciales, tanto para el desarrollo profesional como para garantizar la calidad de la atención del paciente (García Iraheta et al, 2024). Los instrumentadores requieren de una actualización que profundice sus saberes técnicos, mirada crítica, ética y profesional sobre la práctica. Surge la necesidad de crear espacios curriculares de posgrado específicos, orientados a consolidar y ampliar competencias adquiridas durante la formación inicial, fortalecer la reflexión, la toma de decisiones, el liderazgo en el ámbito quirúrgico y la capacidad de adaptación a escenarios de práctica profesional de creciente exigencia. Asimismo, las propuestas formativas destinadas a este campo deben considerar el contenido técnico y las maneras en que se enseña y aprende en la actualidad. La innovación pedagógica toma centralidad en este proceso: incorporar metodologías activas y realizar una inclusión genuina (Maggio, 2012) de herramientas tecnológicas potencia la enseñanza y promueve un aprendizaje significativo. Sin embargo, la transición hacia enfoques innovadores exige revisar críticamente las prácticas. En palabras de Furman (2021): “Innovar es una manera de vivir nuestro trabajo cotidiano que parte de una premisa: mirar lo que hacemos con ojos curiosos y reflexivos. Con ganas de entender qué de lo que hacemos nos ayuda cumplir nuestros propósitos y entonces vale la pena conservar. Y qué no nos ayuda tanto, y por ende tenemos que revisar” (p. 31). Entonces la innovación pedagógica implica: - Fomentar una cultura dinámica y reflexiva. - Evaluar qué aspectos de la práctica sostener y cuáles mejorar. - Trascender los recursos tradicionales a partir de la creación de nuevos materiales y actividades digitales multimediales variados. - Elaborar actividades que enfrenten a los estudiantes a situaciones de la práctica real. Se trata entonces de que los docentes cuestionen y transformen sus prácticas asumiendo un compromiso sostenido con la mejora continua. Para promover este proceso la universidad integra equipos interdisciplinarios con especialistas en educación virtual, tecnología y profesionales de la salud, que asumen el rol docente. A estos últimos se los valora por su experiencia en la práctica profesional, su formación disciplinar y pedagógica. No obstante, es común que estos profesionales, expertos en su disciplina, enfrenten dificultades para enseñar en entornos virtuales. El uso de plataformas educativas, simuladores quirúrgicos y herramientas interactivas representa un verdadero desafío. En palabras de Cobo (2016): “Las tecnologías digitales han generado profundas transformaciones en las formas de acceder, procesar, crear y distribuir conocimiento”. En este sentido, el acompañamiento de la dirección del curso y del equipo tecnopedagógico de la universidad resulta clave para fortalecer el diseño y la implementación de experiencias formativas significativas. Descripción de la experiencia

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